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Inteligencia Artificial, factor clave para nuestro futuro

Escrito por Albert Saenz el 11/06/2019 a las 18:09:19
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(Ingeniero de Telecomunicación)

Como continuación a https://www.tecnonews.info/opiniones/inteligencia_artificial_factor_clave_para_la_ingenieria y al  más destallado http://www.interempresas.net/Electronica/Articulos/228047-Inteligencia-Artificial-factor-clave-para-la-ingenieria.html, cabría hacer una breve disquisición de hacia donde lleva esta.

 

La tecnología siempre discurre por caminos insospechados, pero ¡no así tanto! La energía atómica nos llevó a “la gran bomba”, ahora preocupa el uso que se hace de los móviles advirtiendo que crea adicción y un montón de cosas más… así pues, tampoco es de extrañar el más que evidente mal uso mediático que se hace de la Inteligencia Artificial (IA) en las redes sociales, los medios “digitales” de comunicación y propaganda, la compra-venta por Internet, la vigilancia y esa ciberseguridad con tan laxa aplicación de la LOPD para según qué y quien, …

 

Y por supuesto que asusta la amenaza tenebrosa del “alcantarillado institucional”: vigilancia y manipulación masiva, el control político-económico o, por ende, el armamentístico, policial, democrático, populista, totalitario, … Por algo debe ser que la UE ya opina sobre la ética en IA y haya formado un grupo de expertos sobre tal materia (ver https://ec.europa.eu/cyprus/news/20190408_2_en ).

 

Aun así, y pese a la realidad de la “perversidad racional humana” (como muestra un botón en https://www.tecnonews.info/opiniones/las_fakenews_la_satira_o_la_etica) y dejando a un lado la pesimista versión sobre nuestro futuro (la distopía está presente en todos los films sobre este asunto), muchas otras cosas donde la IA aplica abren un motivo de esperanza para nuestra sociedad. Podría ser esta la que está llamada a ser el recurso moderador, en base a contar con una ayuda como son el compendio de las tecnologías móviles, la “computación en la nube”, el IoT, la inteligencia propiamente dicha (dejémonos de las “emocionales” y de otras adjetivaciones) y el 5G. Más en concreto, la integración de la “computación en la nube” con los “servidores web” en posesión de millones de herramientas expertas y de autoaprendizaje y también con algoritmos de Inteligencia Artificial para procesos y cálculos de alta velocidad combinada con un acceso vertiginosamente veloz a los datos y, por otro lado, con la tecnología móvil inteligente (“smartphones” y conjunto de técnicas “wearables”) lo suficientemente madura ya para seguir creciendo en prestaciones y características, ofreciendo tiempos de retardo de latencia y anchos de banda cada vez más potentes tanto para Wi-Fi (para las máquinas interiores) como para 5G (máquinas exteriores) y todavía fabricándose a gran escala con lo que los precios de estos dispositivos sin duda seguirán disminuyendo.

 

Según parece, una Inteligencia Artificial sólida y general como la humana (o más allá de esta, ¡esperemos!) empieza a entreverse utilizando masivamente herramientas especializadas. A este respecto, apuntar que, qué mejor que aplicar la IA sobre ella misma para conseguir aprender de unos pocos ejemplos y así poder obtener un más rápido resultado (o “algoritmo”) final utilizando muchas menos pruebas que las que necesitan los sistemas de ‘aprendizaje profundo’ en la actualidad.

 

Precisamente por este último motivo, preocupa (y bastante) como la IA hará uso del “Big Data”, y de cualquier analítica avanzada, a partir de unas bases de datos con información que puede ser más que dudosa y la cual puede ser utilizada como modelo para ir ajustando el acierto o fallo en las decisiones con el que se modifica a los clasificadores de cada perceptrón que forma la red neuronal. Por lo tanto, alguien, o mejor, algo deberá controlar la calidad de las pruebas a la que se somete a la IA durante la fase de aprendizaje (recordar aquí, una vez más que la única, fundamental y verdadera inteligencia se encuentra solo ahí, en esa fase de enseñanza que puede ser autónoma o… ¡vigilada!).

 

Si se debe hacer caso al augurio de que la civilización humana (o, si se quiere, el planeta) está cerca del colapso, se hace urgente y necesario para nuestra sociedad que la tecnología halle recursos atenuantes a tan nefasto presagio y, para que ello suceda, en primer lugar se debe cuidar de nuestras propias vidas por lo que, ésta deberá contribuir a encontrar una civilización más sostenible pese a que económicamente parezca que no convenga (la oligarquía “reinante” seguro se quejará). Si y solo si se hiciera buen uso de la IA (que está aún por ver), esta podrá ayudar en todo aquello que requiera de una inteligencia objetiva e imparcial como, por ejemplo, la vigilancia de la ecuanimidad y equidad en la justicia impartida. Pero los derroteros parecen ir en sentido opuesto y, hoy por hoy, se aplica demasiadas veces la subjetiva y parcial y un claro ejemplo de ello que denota ese sesgo predominante es el de ¿cómo paliar los efectos de la explosión demográfica si, por otro lado, se utiliza la IA (máquinas) para seguir avanzando en crecimiento económico a base de hacer imprescindible nuestro propio reemplazo en todas aquellas tareas que son tediosas o repetitivas o peligrosas o precisas o delicadas? Es fácil ver que eso es una flagrante contradicción.

 

Y, a todo esto… ¿ayudarán las máquinas a gobernar nuestro futuro? La respuesta urge pues nuestro maltratado planeta nos viene dando avisos de que algo en él está cambiando.

 

Albert Sàenz Coromina

Ingeniero de telecomunicación (CCET n. 275)