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La batalla de la privacidad

Escrito por RAMON PALACIO el 17/12/2019 a las 16:38:13
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(Ingeniero de Telecomunicación)

La privacidad no existe ni ha existido nunca en los pueblos. Al menos en los pueblos pequeños. Todo el mundo sabe las idas y venidas de sus convecinos. Sabe sus gustos, su nivel de educación, sus ideas políticas, sus preferencias gastronómicas, sus preferencias sexuales, su historia familiar,… Todo el mundo sabe todo. Es la Aldea Tribal definida por McLuhan en los años 60 del siglo pasado.

 

McLuhan definía también la Aldea Global o Galaxia Gutenberg como aquella en que “la civilización es equiparable a la cultura de la escritura”, y la Aldea Cósmica o Galaxia Marconi como aquella en que “un orden electrónico y tecnológico hace confluir la comunicación y la información de forma integrada y universal asociando todos los aspectos de la comunicación humana”. Todo esto antes de Internet y del mundo digital...

 

Según McLuhan, en este proceso de muchos siglos se produce al final una “retribalización”, que supone una vuelta atrás, en la que los “medios electrónicos tienen la capacidad de romper los equilibrios naturales para restituir al individuo la totalidad de sus sensaciones y dan cuerpo a los proyectos de mundialización de la cultura”.

 

Ahí estamos: tecnología, globalización, y …. “retribalización”.  En palabra de McLuhan, “formamos nuestras herramientas y luego éstas nos forman a nosotros».

 

Este cambio cultural derivado de la tecnología se traduce en que los individuos, de forma voluntaria, nos exponemos al público (en redes sociales) y en que los individuos pagamos, de forma aceptada, con nuestros datos los servicios que determinadas empresas nos proporcionan.

 

El primer item es gratuito, es decir, sin beneficio económico para el individuo, y motivado probablemente por la vanidad, y es más evidente en las personas jóvenes e incluso en niños. El segundo item es un contrato tácito, un pago de servicios, en el que el individuo obtiene valor por la prestación del servicio directo (acceso a la información, mensajeria, mapas, tráfico, comercio elctrónico,...), e incluso por la recepción de publicidad personalizada en vez de generalista. Y la empresa (Google, Amazon, operadores de telecomunicaciones,…) obtiene beneficio por las comisiones de las transacciones económicas realizadas por el individuo, o por la venta a mayoristas de los datos de clientes.

 

Hay otros dos casos de pérdida de privacidad. La utilización de datos de personas, agregados e individuales, obtenidos sin consentimiento, con finalidad de manipulación ideológica (casos Cambridge Analytics en Facebook o desincentivación de voto progresista en la pasada campaña electoral) y directamente el control gubernamental a gran escala de la población. Julian Assange ha estado y está siendo perseguido y castigado de forma cruel por denunciar esta práctica generalizada en los USA. Y China se vanagloria de tener más y mejor tecnología y control de sus ciudadanos que los propios USA.

 

Disponemos globalmente de suficiente capacidad tecnológica a un coste razonable para almacenar y procesar el 100% de la información que se mueve en las redes, sean datos, palabras o imágenes (en suma, todo datos binarios).

 

Como en Agatha Christi, existe motivo y capacidad (oportunidad), quieren y pueden. Hay tecnología y dinero, ergo... tenemos crimen. La vulneración de la privacidad aplica, estamos todos controlados. George Orwell no podía haberlo imaginado más real.

 

La Aldea Cósmica ha vuelto a ser la Aldea Tribal. Todos sabemos mucho, y algunos saben todo.

 

Ramon Palacio

Ingeniero de telecomunicación

Noviembre 2019