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No es el gobierno de los técnicos, pero tampoco esto

Escrito por tecnonews el 26/01/2021 a las 23:31:41
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Durante la primera ola de la pandemia se observaron comportamientos entre la ciudadanía de lo más solidarios. Ciertamente, a través de redes circulaban imágenes de personas saltándose el confinamiento y de otros, los apodados policías de balcón, que parecían pasarlo bien denunciando a sus vecinos.

 

Sea como sea, lo cierto es que en su mayoría, la población quiso ayudar a los más cercanos y surgió algo así como un espíritu que deberíamos recuperar.

 

No es sencillo. Más cuando en esta tercera ola, los ánimos están por los suelos y el cansancio después de casi un año de pandemia es ya elevado.

 

Lo cierto es que pese a que no es fácil, tampoco parece que ayude demasiado la gestión que la clase política está haciendo de esta tercera ola. En este sentido parece que la mayoría de partidos se aprovechan de la situación para airear su agenda política sin tener en cuenta los intereses de la ciudadanía.

 

Un ejemplo claro lo estamos viendo en la campaña de las elecciones de Catalunya. Los partidos no se ponen de acuerdo sobre el hecho de celebrar o no los comicios. ¿Cómo puede ser que en un momento como el actual ese tema esté a debate? Los intereses partidistas como siempre, están detrás de una guerra dialéctica que aquí no nos concierne. Es decir, no somos nadie, pues no tenemos las cifras ni el conocimiento, para determinar si hay que aplazar o no las elecciones. Eso concierne, única y exclusivamente a los expertos. Deberían ser ellos quien con toda la información en mano y sabiendo los recursos con los que cuentan, determinasen si hay que acudir a las urnas.

 

Tampoco parece muy sensato que un ministro de Sanidad abandone su cartera ministerial para intentar asaltar el poder en Catalunya. De entrada es extraño que Salvador Illa, con una licenciatura en filosofía, se haya encargado de esta cartera ministerial. Pero más raro es aún que pueda dejarla en un momento tan crítico. De nuevo el partidismo y las ansias de poder están por en medio.

 

En resumen, la clase política está demostrando que su nivel está muy por debajo de una ciudadanía que ha aguantado un año de suplicios. Un año encomiable.