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Universidad 4.0 tras la pandemia

Escrito por Juanjo Villanueva el 30/06/2020 a las 11:50:54
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(Catedrático emérito de la UAB)

Hace ya bastante tiempo escribía en estas mismas “páginas” que la universidad española necesitaba un cambio organizativo profundo que la debería conducir a su descentralización, desburocratización y “desfuncionarización”. El problema es que, a esos cambios necesarios y todavía pendientes, se les ha sumado el desafío de la digitalización de la enseñanza universitaria.  

 

La formación fue la actividad original y única de las primeras universidades allá por los siglos XI y XII, otras funciones como la investigación y la transferencia de conocimiento aparecerían mucho más tarde ya en los siglos XIX y XX respectivamente. La formación, que ha sido la misión fundamental de las universidades durante tantos siglos, puede perder el carácter de piedra angular de su actividad debido a la tecnología.

 

Actualmente, la formación universitaria llega a una gran parte de la juventud, pero sigue impartiéndose fundamentalmente de forma presencial, una estrategia tradicional que podríamos comparar con pretender que el teatro proporcione entretenimiento a todo el mundo en tiempos de Netflix. Las TIC hace tiempo que han mostrado su capacidad para realizar cambios sustanciales en las metodologías de la enseñanza universitaria, sin embargo, esa necesaria evolución no se está produciendo debido a la inercia cultural y a resistencias corporativas.

 

Los desafíos para adaptarse de forma rápida y constante a las demandas sociales y empresariales están mostrando las carencias de las universidades para responder convenientemente a esos retos. Quizás el inmovilismo organizativo y metodológico ha sido una de las causas de que las universidades públicas catalanas (que son las que más conozco) hayan perdido entre 2012 y 2019 más del 27% de sus alumnos de grado (fuente: Idescat) y los rectores catalanes estén contemplando una caída de otro 7% para el próximo curso y hasta un 30% en los masters, debido a la pandemia. Sin embargo, con cambios estratégicos, organizativos y tecnológicos apropiados se podría lograr que las respuestas a las demandas sociales y de los “clientes” fuesen mucho más ágiles, masivas, económicas y eficientes.

 

En estos últimos tres meses se ha demostrado que el cambio es posible. El cierre provocado por la pandemia de la Coronavirus ha hecho que las universidades despertasen bruscamente del sueño de la rutina obligando a incorporar las TIC de forma improvisada en las clases magistrales, tutorías, exámenes, seguimiento de proyectos o de trabajos finales de grado. La respuesta espontánea sin la organización ni los medios adecuados ha sido problemática, pero ha podido llevarse a cabo gracias al voluntarismo y el esfuerzo personal del profesorado para conseguir los mejores resultados posibles.

 

Existe un buen número de instrumentos para gestionar el aprendizaje y la comunicación con los estudiantes. Solamente las prácticas de laboratorio, especialmente en los grados de ciencias o ingenierías, son todavía un problema no resuelto, aunque ya empiecen a aparecer herramientas para su simulación. Una buena organización por parte de las universidades para el uso de las TIC de forma ágil y con un funcionamiento bien estructurado podría conducir a que la digitalización de la enseñanza universitaria fuese una realidad.

 

La digitalización, con un cierto grado de presencialidad para fomentar las relaciones personales y resolver los problemas de los laboratorios, debería ser la base de la preparación para responder al “cambio climático” que va a suponer la globalización de la formación universitaria. Las grandes plataformas de MOOC’s como, por ejemplo, Coursera o edX, no son más que el prolegómeno de esa globalización que, de momento, se enfoca a la formación continua y a la de postgrado.

 

Así como es necesario implantar la Industria 4.0 en nuestro sistema productivo, esperemos que la experiencia vivida durante el Coronavirus sacuda la parálisis de nuestras instituciones y acelere el proceso de implantar una Universidad 4.0 tras la pandemia.

 

Juanjo Villanueva

Profesor Emérito CVC/UAB