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De la investigación a la clínica: el reto de hacer posible una incubadora líquida

Escrito por Elisenda Bonet-Carne el 20/10/2026 a las 12:53:00
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(CEO y cofundadora de fetaLife)

Elisenda Bonet, CEO y cofundadora de fetaLife

 

¿Qué pasaría si pudiéramos dar a los bebés extremadamente prematuros más tiempo para seguir desarrollándose antes de tener que adaptarse al mundo exterior?

 

Es una pregunta fácil de entender. Y está en el origen de una de las investigaciones médicas y tecnológicas más complejas en las que he tenido la oportunidad de participar.

 

Cada año nacen prematuramente más de 15 millones de bebés en el mundo. Para aquellos que llegan a las 22, 23 o 24 semanas de gestación, cada día cuenta. La medicina neonatal ha avanzado enormemente, pero a estas edades gestacionales los órganos todavía son muy inmaduros y la vida fuera del útero plantea dificultades extraordinarias.

 

En BCNatal, el centro de medicina maternofetal de Hospital Clínic Barcelona y Hospital Sant Joan de Déu, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Eduard Gratacós empezó a explorar en 2019 una posibilidad diferente: ¿y si, en lugar de pedir a estos bebés que se adapten tan pronto al entorno exterior, pudiéramos recrear temporalmente algunas de las condiciones que todavía necesitan para continuar desarrollándose?

 

De esa pregunta nace la tecnología que hoy desarrollamos en fetaLife: una incubadora líquida diseñada para reproducir, fuera del útero materno, un entorno que permita continuar el desarrollo de bebés extremadamente prematuros.

 

La idea es fácil de entender. Hacerla posible es extraordinariamente complejo.

 

Porque una incubadora líquida no es simplemente un dispositivo médico. Es un sistema en el que deben funcionar de manera coordinada tecnologías muy distintas, capaces de mantener unas condiciones fisiológicas extremadamente delicadas. Y todo ello con niveles de precisión, estabilidad y seguridad que no admiten atajos.

 

Durante estos años, la investigación ha permitido alcanzar 21 días de soporte fetal en un modelo experimental animal. Es un resultado importante, fruto del trabajo de equipos clínicos, científicos y de ingeniería que llevan años afrontando problemas para los que no existían soluciones preparadas.

 

Pero también sabemos lo que todavía queda por hacer.

 

Los resultados preclínicos no equivalen a demostrar que una tecnología funcionará en humanos. Entre ambos puntos hay un camino exigente de desarrollo tecnológico, validación, evaluación de riesgos y trabajo regulatorio. Cada avance debe ir acompañado de nuevas preguntas y de la evidencia necesaria para responderlas.

 

Precisamente por eso nació fetaLife en 2025, como spin-off de Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, Hospital Clínic Barcelona y la Universitat de Barcelona. Para dar continuidad a una investigación de gran recorrido y construir la estructura, el equipo y los recursos necesarios para avanzar hacia su posible aplicación clínica.

 

Desde mi posición como CEO, una de las cosas que más me impresiona de este proyecto es la cantidad de disciplinas que deben entenderse y trabajar juntas. La experiencia de quienes conocen de cerca la prematuridad extrema es tan necesaria como la de quienes diseñan, desarrollan y validan cada componente de la tecnología.

 

Innovar en medicina no consiste únicamente en tener una buena idea. Consiste en sostenerla durante años, ponerla a prueba, aceptar sus límites y reunir el conocimiento y los recursos necesarios para seguir avanzando.

 

Nuestro próximo gran objetivo es preparar el camino hacia los primeros estudios en humanos, previstos actualmente para 2028-2029, siempre condicionados a completar satisfactoriamente las etapas tecnológicas, preclínicas y regulatorias necesarias.

 

Todavía tenemos mucho trabajo por delante. Y sería prematuro anticipar qué resultados podremos alcanzar.

 

Pero hay algo que no ha cambiado desde aquella primera pregunta formulada en BCNatal: la convicción de que merece la pena investigar nuevas formas de ayudar a los bebés que llegan al mundo demasiado pronto.

 

Porque, al final, detrás de toda esta complejidad científica y tecnológica hay un propósito profundamente humano: intentar que nacer demasiado pronto no determine el futuro de una vida.

 

Elisenda Bonet

CEO fetaLife