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Vivir en la cultura del espionaje

Escrito por Tecnonews el 28/07/2020 a las 13:05:14
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Cuando saltó el escándalo a los medios parecía que iban a producirse consecuencias. Nada de eso. Que el teléfono móvil del presidente del parlamento de Catalunya, Roger Torrent, como el de otros políticos catalanes estuviera pinchado, sin orden judicial y gracias a un programa de espionaje israelí, ha merecido bastantes titulares pero no ha cambiado en nada el panorama político español.

 

Solo para refrescar la memoria cabe destacar que el programa malicioso se llama Pegasus y fue creado por NSO Group, una compañía que solo trabaja con gobiernos e instituciones. Pese a que el gobierno español ha señalado que no tiene relaciones con esta empresa, un extrabajador de la compañía afirmó que al menos desde 2015 el ejecutivo estatal mantiene contactos con la firma de espionaje. Parece certificado ampliamente que los poderes políticos están mintiendo abiertamente y que realmente desde Madrid se intentó espiar a ciertos políticos catalanes vinculados al independentismo.

 

La historia tiene dos derivas claras. En primer lugar está el hecho de que no resulte preocupante que un gobierno vigile a lo que podríamos llamar disidentes. Al mismo tiempo debería hacernos poner las manos en la cabeza que el gobierno español haya mentido pese a que las pruebas que ponen en evidencia su relación con NSO Group son evidentes. Dice muy poco del ejecutivo, en este caso del PSOE, pero del PP también, pues fue quien contrató los servicios, que se estén empleando métodos que recuerdan a ciertas dictaduras fascistas o a la Alemania de la Stasi.

 

Más allá del aspecto político, lo que también resulta preocupante es la tibieza con la que la sociedad ha reaccionado ante la noticia. El presidente de los Estados Unidos Richard Nixon tuvo que dimitir en agosto de 1974 tras descubrirse que había espiado a sus rivales políticos del Partido Democrático. Fue el famoso caso Watergate. ¿Habrá dimisiones en este caso? Seguramente no y eso tiene su explicación en la cultura digital en la que estamos inmersos. Hace 50 años espiar a alguien, ya fuera desde la política o desde el mundo empresarial, estaba mucho peor visto que como lo está actualmente. Hoy día, todos asumimos que de algún modo nuestros datos personales, nuestra información, está siendo visualizada por otros que no conocemos. Es por este motivo que cuando se nos plantea que un gobierno está espiando a sus rivales políticos, apenas movemos un dedo para criticarlo. Si Facebook nos monitoriza con nuestro consentimiento o cualquier operadora puede rastrear nuestro día a día, ¿por qué iba a preocuparnos que los mensajes de Roger Torrent haya sido hackeados? Debe producirse un cambio en nuestras cabezas. ¿Cómo se sentirían si ahora mismo descubrieran que debajo de la mesa del comedor de su casa hay un micrófono? Pues eso es lo que ha hecho el gobierno español con los políticos independentistas, poner micrófonos en sus teléfono móviles.