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Trabajo para vivir, no vivo para trabajar

Escrito por Alexandre Blasi el 12/02/2019 a las 14:01:19
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(President de Mutua Intercomarcal)

Es una frase interesante, potente intelectualmente, que he oído varias veces en boca de personas de unos 30 años aproximadamente. Tienen el derecho absoluto de pensar así, pero de la que discrepo por el sobreentendido que suele contener. Me parece que está en línea con el entender que el concepto de felicidad está relacionado con poseer lujos, vacaciones, coches, … o también vivir su vida aceptando unos mínimos de obligaciones. Ambos extremos forman parte de la realidad actual pero no estoy de acuerdo y los he oído explicados como contrapuestos. Seguro que hay muchos matices intermedios, pero hoy no entraré en ellos.

 

Es difícil llegar a una definición de la palabra felicidad que me satisfaga (o quizás que me auto-justifique). Una vez alguien me echó en cara mi infelicidad relacionándolo con mis obligaciones y mis dedicaciones. Curiosamente yo no me he sentido infeliz más que en momentos puntuales y breves de mi vida. Pero no poder encontrar una buena definición de felicidad me intranquilizó. Es normal que si te estás todo el día en el trabajo y este no te complace y no parece tener sentido puedas tener un sentimiento negativo con relación a tu propia vida. Si el sentimiento es que trabajas para vivir, o para poder ir de excursión por la montaña los domingos marca dos posiciones bien distintas. Trabajar para vivir a secas es muy pasivo, te vas arrastrando por la vida o similar. Si trabajas para poder ir de excursión tiene un sentido determinado, aunque en el trabajo es posible que lo pases mal ya que tendrás de aceptar situaciones difíciles para mantenerte en el puesto y su retribución. Además, la mayoría de horas estamos en el trabajo sea este el que sea y con una definición amplia del concepto trabajo.

 

Recientemente he podido leer dos opiniones interesantes con relación al tema. Uno es el libro  “The power of meaning” de Emily Stephan Smith, ed. Penguin 2017 y el segundo es la presentación “Freedom and Responsability Culture” escrito por un fundador de Netflix y que presenta la cultura de la empresa y lo que se pide a sus empleados. El primero nos habla de una vida con contenido/sentido (meaning), tanto si es cuidar de un rosal como perseguir una causa noble, y que tiene los cuatro pilares como pertenencia, propósito, narración de recuerdos y trascendencia. También nos habla de la contradicción que aparentemente es la felicidad de tener un hijo como el dolor del parto y la dificultad de criarlo para terminar diciendo que el camino de la felicidad puede ser duro y difícil de recorrer y por tanto contradictorio con el concepto de felicidad asimilada a la ausencia de dolor y por el contrario llena de placer.

 

El segundo es la presentación de los principios de trabajo en una empresa como Netflix. El titulo traducido de la presentación “Cultura de la Libertad y Responsabilidad” contiene la visión y la exigencia, y la composición de sus nueve valores juicio, comunicación, impacto, curiosidad, innovación, coraje, pasión, honestidad, y autosuficiencia con un detalle de formación de equipo en el sentido mas amplio. Naturalmente se puede leer negativamente con lo que podría alguien llamar “cultura capitalista” pero también positivamente. Refuerza el sentido de pertenencia y de contribución a un colectivo hacia un fin tecnológico y habla de la retribución al máximo del mercado.

 

Es posible ver contradicciones. Se puede hablar de que es la expresión máxima del capitalismo y seguramente es así pero también se puede ver como la asimilación a la creación a un proyecto de vida de gran envergadura, sin animo de lucro, como puede ser una ONG donde el sentido de pertenencia y contribución a tu entorno justifica muchos y duros esfuerzos y que finalmente nos acerca al sentido de la felicidad por su sentido de contribución. Personalmente no creo que voluntarios de ONG como Médicos Sin Fronteras o Caritas lo pasen bien cuando están ayudando a personas viendo y conociendo sus dificultades. Pero si entiendo cómo pueden sentirse felices cuando pueden hacer un balance de lo conseguido con la contradicción de ver lo que falta por hacer que les estimula a continuar.

 

Artículos recientes comentan que el drama de la sociedad actual es la soledad. Aquí me centraré en lo que para mi es el drama de la gente mayor. Me es muy difícil entender lo que es iniciar el día sin nada que hacer más que la rutina doméstica incluida la de leer el periódico, o ejercer de doméstico de los nietos o sin poder salir de casa por diferentes motivos, incluyendo el económico. La gente mayor debemos buscar la forma de vida en la que podamos tener el sentimiento de que aportamos y recibimos valor. Es imperativo tener una vida con sentido en cada momento.

 

Trabajo para vivir contra vivir para trabajar es una frase acomodaticia y auto justificativa en mi opinión. Me imagino que todos trabajamos para vivir, pero claro vivir es también un trabajo y si procuramos verlo en positivo lo llevaremos mejor aunque en aquel momento no nos guste. Recomiendo que veamos que es una forma de valoración negativa de su colaboración con su entorno. Muchos hemos hecho trabajos que no nos gustaban en periodos de nuestra vida, o dentro del mismo día hay tareas más agradables que otras, pero si además lo vemos desde la perspectiva negativa nos amargamos y amargamos nuestro entorno y finalmente se vuelva en nuestra contra. En mi caso hago las dos cosas, “trabajo para vivir y vivo para trabajar”, tanto como puedo e intensamente.