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¿Revueltas digitales en el mundo árabe?

Escrito por Albert Pallejà el 04/05/2011 a las 19:37:20
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(Presidente)

Túnez y Egipto han visto caer sus dictadores en menos de un mes después de estar en el poder durante 23 y 30 años respectivamente. Ambos han sido calificados de expertos en la represión y la contrainsurgencia. Sus regímenes han establecido sistemas de control, incluido el control de pensamiento, basados en la era de los medios impresos. Envejecidos y alejados de la realidad han dejado los cargos contra toda previsión y en buena parte en circunstancias de lo más ridículas. Sea como sea, no hay duda de que con el descontento no ha sido suficiente: los opositores fueron capaces de derribarlos con la ayuda de Facebook y Twitter. Las nuevas redes sociales han permitido a los manifestantes organizar la oposición y salir a las calles de forma sorprendente, tomando el espectro de una fuerza importante que puede hacer caer gobiernos. P.E. en Egipto hay cinco millones de usuarios de Facebook, más que a cualquier otro país de la región de Oriente Medio y África del Norte, con un notable aumento de usuarios en el mes de febrero, con 32.000 grupos y 14.000 páginas creadas en las dos semanas posteriores al 25 de enero.

 

La tecnología digital con precio competitivo, ha penetrado en la cultura globalizada tanto de Oriente como de Occidente. El consumo y el ocio aún no lo son todo y nadie había pensado en el poder de las redes dirigido a la acción social. Estudiantes de la pequeña burguesía-que no las masas-se pueden comunicar con personas de ideas afines por el precio de un ordenador y una conexión a Internet. La buena voluntad por parte de manifestantes bien organizados para ocupar las calles y dispuestos a tomar el riesgo de sufrir un Tienanmén, explica la anomalía de la historia que vivimos. Si se hubiera optado por utilizar los tanques, la represión de la revuelta habría tenido éxito. Pero aquella aceptada mentira que dice que "la historia la hacen los pueblos" se hace ahora realidad y por dos veces consecutivas. Todo gracias a la brecha de poder que da el acceso relativamente fácil a la comunicación y mediante las TIC. Los gobiernos autoritarios que cogieron miedo por la pérdida del tren de la competitividad viendo que la economía moderna es cada vez más dependiente de Internet, abrieron al negocio de la comunicación pensando más, afortunadamente, en los jugosos beneficios que la irreversible fuerza de la sociedad de la comunicación en libertad.

 

En este nuevo contexto la naturaleza del poder y de la sumisión han cambiado bastante, de modo que la resistencia política puede aprovechar el nicho de descontrol / libertad y contrarrestar el autoritarismo. Aunque esto pueda haber sido la primera y última vez que pasa. Pero es bonito pensar que por una vez, desde el fin de la guerra de Vietnam, la tecnología no sirve únicamente para dar alas a la violencia represora y quizás se abre un período de inestabilidad y cambios, mientras se prepara la contraofensiva tecnológica necesaria para neutralizar lo que ha sucedido. Ahora no se pueden controlar las telecomunicaciones a través de Internet sin apagar Internet en su totalidad-excepto en Siria y en Irán, donde sí se ha conseguido un cierto control de la red. Por otra parte, en China con más de 400 millones de usuarios de Internet y 200 millones de blogs, el poder se las arregla para controlar la opinión pública. El gobierno Egipcio, con menos de una docena de los principales proveedores de servicios de Internet, cerró Internet y las comunicaciones de telefonía fija en algunas regiones del país el viernes 28 de enero. Con esta medida, la población, aún más decidida, multiplicó la fuerza de las protestas y la amenaza de sanciones económicas internacionales creaba pánico a las élites sociales. Vivimos en la era digital, la censura y / o el cierre de Internet ya no está al alcance de todos los autócratas fuera de los países "paria", aunque no son pocos. Los gobiernos del mundo están atrapados entre la espada y la pared. Si ellos aceptan la televisión por satélite, Internet y los móviles con sus beneficios, las redes sociales pueden ir a la calle y cuestionar su legitimidad, ahora es fácil y barato comunicar ideas.

 

Allí donde falta más la justicia y se puede expresar el descontento de forma barata y fácil los efectos no tardan en notarse y, hoy por hoy, el lugar del mundo donde más se dan estas condiciones es el mundo árabe.

 

Por tanto, la guerra en la web 2.0 puede tener lugar contra estados dictatoriales, pero no es tan seguro que se pueda ganar siempre contra el Estado. En todo caso ya hay alguna bienvenida y nacida hija en Egipto llamada "Facebook".

 

Albert Pallejà

Presidente Cercle Fiber

Asociacion antiguos alumnos FIB-UPC

Barcelona