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Por qué las impresoras 4D marcarán el futuro del comercio internacional

Escrito por Joan Miquel Piqué el 12/04/2016 a las 17:32:49
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(Director de Maurilia Knowledge)

¿Podríamos llegar a ver una involución del comercio internacional?

 

No hablamos ya de proteccionismo, de recesión, o de la potencial (o ya muy real, en algunos casos como Brasil) crisis de crecimiento en algunos países emergentes (que pueden dejar de serlo, y dejar de ser el motor del crecimiento económico mundial).

 

No sólo hablamos de eso. Que sí, pero no. Hablamos de un fenómeno que prácticamente no existía hace 200 años, que estaba en pañales hace 70, y que hoy parece que ha formado parte de la economía desde siempre, especialmente desde que llegó la globalización.

 

Vayamos por partes.
 

 

Sin producción industrial, no hay comercio a gran escala; y por eso, antes de 1800, ni se producía lo suficiente, ni había manera de moverlo a un precio razonable. No es casualidad que en 1825 se inaugurase la primera línea de ferrocarril, en Gran Bretaña, y que en 1869 se abriese el Canal de Suez. Pero esta “primera era de la globalización” fue solo el principio del principio. En 1948, el total de exportaciones de bienes a nivel mundial acumulaba un valor de 62.000 millones de dólares. Hoy, según los datos de la Organización Mundial del Comercio (WTO), se ha multiplicado por… 300. Las exportaciones mundiales de bienes en 2014 tuvieron un valor de 18 billones de dólares. Lo que equivale, por ejemplo, al PIB de los EEUU, o un 50% más que el PIB de toda la Unión Europea.

 

Los economistas clásicos, además, han atribuido tradicionalmente grandes virtudes al comercio internacional como base de la especialización, de la eficiencia y del potencial de desarrollo y crecimiento para el conjunto de la economía mundial. Pero la economía está cambiando. Y muy rápidamente. Los combustibles, los minerales, y los productos agrícolas suponen alrededor del 30% del comercio mundial.
 

 

¿Que pasaría si los otros dos tercios de bienes que se importan o exportan (vehículos, química, téxtil, telecomunicaciones, equipos, etc.) sufrieran cambios disruptivos en su producción?

 

Hace pocos días, en un debate con estudiantes sobre el futuro del comercio internacional, alguien dijo:

 

Probablemente disminuirá en los próximos años

 

La primera reacción es un ¿Cómo? ¿Por qué?” La globalización no puede hacer más que avanzar, y hacer crecer los intercambios con cualquier lugar del mundo, profundizando en la división internacional del trabajo…

 

Pues por las impresoras 3D, claro.

 

¿Ciencia ficción? Pues no tanto. Ya no hay que ir a proveedores super-especializados. Hoy mismo, en cualquier tienda de cualquier ciudad (como en Fnac) se puede comprar, por poco más de 300 euros, “la primera impresora 3D de filamento PLA para uso personal y educativo de bajo coste”. Ya viene montada y calibrada, por lo que solo se tiene que enchufar y está lista para imprimir objetos en 3D de hasta 15 x 15 x 15 cm. Es una impresora 3D de última generación de sobremesa de medidas 42 x 43 x 38 cm y cuyo peso es de 15 kg. Se suministra con un software de aplicación para impresión en formato .stl. y hay miles de objetos en 3D en este formato para libre descarga en la web. Listos, a fabricar en serie en tu propia casa.

 

¿Más ciencia ficción? Parece que, básicamente, la impresión 3D ya es el pasado. ¿Queeé? ¿Anticuadas? Si, llega al impresión 4D antes que la 3D haya podido ni siquiera explotar:

 

 

Básicamente se trata de crear objetos inteligentes gracias a una impresora 3D tradicional. Es decir, el secreto de la impresión 4D no es la impresora, sino el material con que se imprime. Los científicos lograron formular un material sintético capaz de ser programado para cambiar de forma al pasar de un ambiente a otro. En principio se trata de diseños tridimensionales hechos en un material que fue programado para cambiar de forma al ser mojado con agua. Por ejemplo, se puede crear una simple plancha rectangular que al ser sumergida en agua se transforme en una caja, o se pueden crear cañerías plásticas “programadas” para expandirse en función del caudal de agua o repararse a sí mismas si se rompen.

Alucinante, ¿no?

 

Así que la pregunta ahora es: ¿alguien en su sano juicio se gastará miles de euros en traer un contenedor desde China, y se pasará 4 semanas esperando que llegue si lo puede imprimir desde casa?
 

 

Parece que el límite lo marcan la imaginación y la innovación.

 

 

http://www.batanga.com/curiosidades/7741/olvidate-de-las-impresoras-3d-lo-nuevo-es-la-impresion-4d

Joan Miquel Piqué @jmpique