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Metafísica del Dato

Escrito por Antoni Bosch el 13/04/2011 a las 13:29:10
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(. Director General Institute of Audit&IT-Governance.)

Podemos leer un documento escrito hace varios siglos pero somos incapaces de leer un disco duro de hace 30 años, ¿por qué?, porque no tenemos el dispositivo transformador o manipulador.

 


En el mundo analógico cuando escribimos un documento es inmediatamente interpretable por cualquier otra persona, no necesitamos ningún dispositivo adicional. Si escribimos la letra A todo el mundo leerá la letra A. Si pulsamos en una máquina de escribir la letra A se trasmitirá dicha pulsación sobre la tecla a un sistema de palancas que imprimirá sobre el papel que tengamos puesto dicha letra A. El autor verá siempre la representación real de lo que ha pulsado, sólo tendrá que preocuparse de conservar intacto dicho papel, para poder leer dicha letra las veces que quiera.

 


En el mundo digital cuando pulsamos la letra A en un teclado de un ordenador se pone en contacto una membrana, con una superficie conductora que hay debajo de la tecla, con una  la placa en la que existen láminas de contacto aisladas, dispuestas en forma de malla. Cuando entran en contacto con la superficie conductora de la tecla presionada, se cierra el circuito y se activa un microcontrolador que envía un código identificativo o “Keyboard scan code” asociado a la posición que tiene la tecla que pulsamos y  que será tratado por una interrupción de hardware comunicándose con el procesador central. Esto permite que una tecla situada en una posición determinada se traduzca como un código u otro, según el ordenador esté configurado para un idioma u otro (es el caso de la tecla ‘ñ’ del teclado español, que en teclados para otros idiomas tiene un carácter distinto: el código que envía el teclado es el mismo, son las rutinas de interrupción las que deciden que sea una ‘ñ’ u otro carácter).

 


En realidad es más complejo, ya que el microcontrolador identifica tanto la pulsación de la tecla como la liberación de la misma por medio de un “break code”, para simplificar trataremos sólo la primera opción.

 


Cada vez que se pulsa una tecla se genera un Keyboard Scan Code , el microcontrolador lo convierte a otro código llamado Scan Code con el programa que tiene en su ROM o Memoria de Sólo Lectura y es el responsable de enviarlo al sistema; para ello nuestro  ordenador tiene una  BIOS (Basic Input-Output System ) o Sistema Básico de Entrada/Salida que es el encargado  entre otros de  cargar el teclado en el sistema y de interpretar los códigos identificativos asociados a las pulsaciones. Uno de estos códigos identificativos es el código ASCII en el que a cada carácter le corresponde un código o número. En nuestro caso a la letra A le corresponde  el número 65 en código decimal,  el 41 en código hexadecimal y  el 0100 0001 en código binario.

 


La CPU o Unidad Central de Proceso de nuestro ordenador una vez ha recibido el código ASCII, en función del programa que estemos utilizando, será la encargada de realizar unas cuantas transformaciones más:


En primer lugar nos representará en una pantalla, excitando una serie de pixels, el carácter que nosotros hemos introducido, sin embargo según el tipo de letra elegido o el programa con el que estemos trabajando, a la misma pulsación de la tecla A le corresponderán representaciones diferentes.
 

En segundo lugar el sistema nos guardará esa representación en un dispositivo de almacenamiento interno, sea un disco duro, un dispositivo usb, etc.
 

 

En el dispositivo de almacenamiento interno, no se guarda la representación gráfica de la tecla pulsada, ni tan siquiera el código ASCII de la misma, ni tan sólo el código binario, sino que se graban  unas marcas en la superficie magnética del mismo para dividirlo en sectores físicos, que en función del sistema operativo que utilicemos serán diferentes y diferente la forma en que accederemos a la información pensemos en formatos como: FAT16, FAT32, NTFS, etc.
Podríamos entrar en más detalles técnicos de cómo se graba la información pero para el objeto del presente artículo es irrelevante.
 

 

Cuando queremos recuperar la información se ha de iniciar todo el proceso en sentido inverso, pero para ello hemos de hacerlo con los mismos códigos de transformación. Si hay un error en el dispositivo que nos transforma la información, o simplemente ya no tenemos dispositivo transformador, ya no tendremos información; mejor dicho dejaremos de poder interpretar la información, puesto que físicamente tendremos el disco en el que se guardó la información inicial.
Podemos tener el dispositivo intacto, pero como no tenemos el dispositivo manipulador dejamos de tener información y esto sólo pasa en el mundo digital.
 

 

Veamos un ejemplo: imaginemos que tenemos una mesa y la queremos desplazar de lugar.
En el mundo analógico nos limitaríamos a ponerla en el nuevo sitio sin más, en cambio en el mundo digital tendríamos que “discretizarla”, es decir cortarla a pedacitos que serían nuestros ceros y unos para luego volver a pegarlos, huelga decir que como perdamos el código de reconstrucción va a ser tarea prácticamente imposible.
 

 

Sin embargo tenemos otro problema añadido en el mundo digital, podemos hacer los pedacitos todo lo pequeños que queramos, pero no cabe duda que en ese proceso siempre perderemos algo de información.
 

Como dice un viejo proverbio chino:
 

“Saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe; he aquí la verdadera ciencia.”
Perfil público linkedin:
http://www.linkedin.com/in/antonibosch

Antoni Bosch Pujol. CISA, CISM, CGEIT. Director General Institute of Audit&IT-Governance. Director Data Privacy Institute. Presidente Fundador ISACA-Barcelona. Socio director enplusone