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Las energías renovables (I). Un camino inevitable.

Escrito por Joan Gil el 02/10/2013 a las 11:58:55
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(Coordinador del grup de treball d'energia i TIC de Telecos.cat)

A día de hoy ya nadie puede dudar de las energías renovables como alternativa de futuro, porqué cada vez más son una necesidad, pero también serán necesarios una gestión y un consumo inteligentes de la energía. La aplicación de las TIC en su gestión supondrá cambios de gran alcance para productores y usuarios.
Éste es el primero de una serie de artículos en los que analizaremos las energías renovables en relación al modelo energético actual, su impacto en la gestión energética, y en la producción eléctrica y de calor, y otros aspectos igualmente importantes como la eficiencia y el ahorro energéticos.
El modelo energético actual, basado en los combustibles fósiles no puede durar indefinidamente, básicamente porqué los yacimientos se irán agotando y por los efectos derivados del incremento del CO2 en la atmósfera. La creciente demanda energética prevista, principalmente debida a los países emergentes y encabezada por China, no hará más que acelerar este final.
Los costes económicos, los costes ecológicos y los riesgos asociados a la extracción aumentan conforme se van agotando los viejos yacimientos y se debe recurrir a otros menos accesibles o de menor calidad. No es lo mismo sacar petróleo de un pozo en el desierto de Arabia que de las arenas bituminosas de Canadá. No es lo mismo sellar un pozo de petróleo en tierra, que hacerlo en el fondo del golfo de México.
Todo ello hace esperar un progresivo aumento del precio de los combustibles fósiles, a lo que hay que añadir problemas de seguridad de suministro e inestabilidad de precios.
Un caso de problemas de suministro se vivió en invierno del 2009 cuando Rusia interrumpió el suministro hacia Europa por disputas comerciales con Ucrania. En el fondo la causa es el reparto desigual de los centros de producción y de consumo.
Un caso de volatilidad de precios del barril de crudo se vivió durante la guerra de Libia, en la que éste superó los precios previstos por la IEA para el año 2020. Causa: la poca flexibilidad de la demanda, que es poco sensible al precio.
De seguir como ahora, las emisiones de CO2 irán a más en paralelo con el aumento de la demanda, ahondando en el cambio climático y en la acidificación del agua de los océanos, que no solamente pone en peligro la vida de muchas especies, sino nuestro hábitat y nuestro modo de vida.
Tampoco la fisión nuclear es una alternativa, por sus elevados costes en infraestructuras, seguridad y tratamiento de residuos, que van mucho más allá de su periodo de operatividad, pero sobre todo por las consecuencias que puede tener un accidente.
Frente a ello disponemos de energías renovables, que no debemos importar (divisas), sin volatilidad de precios, no dependen de terceros, ensucian menos y crean ocupación local.
Resumiendo: la era de la energía barata ha finalizado, el modelo energético actual tiene fecha de caducidad. Poco a poco debemos ir caminando hacia un futuro en el cual el 100% de la energía sea renovable, y donde el ahorro y la eficiencia energética sean capitales, con la incorporación masiva de las TIC en todos los niveles de la gestión energética.
Actualmente este objetivo aún está lejano, y es un reto tecnológico, pero en un escenario con un continuo aumento de costes de las energías fósiles, y un continuo descenso de costes de las tecnologías renovables, cuando éstas tengan un mejor retorno de la inversión habremos llegado a un punto de inflexión a partir del cual se percibirá el cambio de modelo con mayor intensidad.
Tal y como citó el presidente Obama en un discurso del año 2009: “Tenemos una opción. Podemos seguir siendo el principal importador de petróleo del mundo, o podemos llegar a ser el primer exportador mundial de energía limpia. Podemos entregar los empleos del futuro a nuestros competidores, o podemos acometer lo que ellos mismos ya han reconocido como la gran oportunidad de nuestro tiempo: la nación que lidere el mundo en la creación de nuevas fuentes de energía limpia será la nación que lidere la economía global del siglo 21. …”. Nada parecido a lo que vemos en España.