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La sociedad post coronavirus

Escrito por RAMON PALACIO el 16/04/2020 a las 17:33:37
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(Ingeniero de telecomunicación y vocal consejo de dirección de civicai.cat)

La exigencia de responsabilidad es proporcional a la cantidad de poder detentado. Por las consecuencias de las decisiones tomadas. No es lo mismo una irresponsabilidad (del tipo que sea, una corrupción, una mentira, un error,…) en un gobernante o un directivo de una multinacional, que una irresponsabilidad en un profesional, o que una irresponsabilidad en un ciudadano de a pie.

 

Los ciudadanos somos mayoritariamente responsables. Y nos merecemos gobernantes responsables.

 

Dicho esto, ¿que hemos aprendido como sociedad?

 

Que lo imprevisible puede suceder. Y sucede.

 

Que el ser humano se adapta a casi todo, bajo presión.

 

Que la ciencia merece ser tenida en cuenta en la toma de decisiones sociales.

 

Que lo digital se superpone a lo material, y que la prueba de stress de lo digital ha sido superada.

 

Que la confianza es la base de las relaciones humanas, en la familia, en la salud, en el comercio, en el trabajo y en la política.

 

Que el teletrabajo ha venido para quedarse, que la medición del trabajo no se hace por horas sino por resultados.

 

Que los pobres han sufrido mucho más que los ricos, en peores casas, en peores situaciones y con menores recursos.

 

Que la clase política, en su conjunto, ha sido egoísta, ha buscado réditos electorales y no ha estado al nivel requerido.

 

Que de ésta salimos todos o no sale nadie, que nuestra unidad de trabajo es Europa, y nuestra posibilidad de recuperación depende del BCE.

 

Que la gestión autoritaria de una crisis sanitaria ha significado perder una oportunidad de empoderar la ciudadanía y ha reforzado el autoritarismo.

 

Que el capitalismo liberal es suicida, porque no contempla ni la preservación del planeta, ni los ciclos económicos, ni la contingencia ante riesgos sociales, ni la previsión de riesgos industriales, ni el reparto de la riqueza. Ejemplos rápidos de cada una de las carencias, la crisis climática del carbono, la crisis finaciera-económica-social y humana del 2008, las crisis periódicas de salud pública, las crisis del petróleo y de la energía nuclear, y el aumento de las desigualdades en cada una de las crisis.

 

Y que si los presupuestos son la base de la acción política, debemos incrementar notablemente los presupuestos de salud, dependencia, soporte a vulnerabilidades, ciencia, innovación, educación. Y reducir drásticamente los presupuestos militares, de industria armamentística, o de llevar trenes de alta velocidad a ninguna parte.

 

Menos helicópteros y mejores hospitales.

 

Ramon Palacio, Ingeniero de telecomunicación,

Junio 2020