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La necesidad de decir BASTA en las organizaciones

Escrito por Alexandre Blasi el 27/11/2018 a las 19:43:42
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(President de Mutua Intercomarcal)

Peter Drucker nos habla de como uno de los principales problemas de las organizaciones es “matar” proyectos o productos a tiempo. También comenta como en el momento de decidir si vivir en Europa o en América se decide por este porque allí se piensa en el futuro mientras que aqui se está pensando en recrear el pasado.  Hago el símil en el mantener un proyecto o un producto que, aunque rentable, tiene poco futuro, consume energías y recursos que si se dedicaran a crear un proyecto o producto nuevo permitirían asegurar la continuidad de los ingresos con otras oportunidades de mercado. Los productos maduros, así se reconocen, acostumbran a tener una baja rentabilidad ya que ha ido decreciendo con el tiempo y su actualización es costosa. Una vez pasada la novedad la competencia de otras organizaciones ha erosionado los márgenes con los que operábamos.

 

Es “normal” que cuando las cosas nos han ido bien en el pasado pretendamos que así continúen en el futuro. El problema es que no hay nada que no cambie y que permanezca constante de manera eterna. No ver que es conveniente parar proyectos que hoy nos dan buenos resultados pero que no tienen futuro, ha condenado a la perdida la organización y el trabajo de las personas.

 

La creencia del “siempre lo hemos hecho así” es acomodaticia y nos lleva a la mediocridad.  A los directivos ya les va bien la mediocridad de las personas, a los políticos también, ellos mismos se vuelven rutinarios porque así se vive mejor. Es bueno leer la Paradoja de la Estupidez para explicarlo mejor donde comenta como las organizaciones pueden acabar con que personas inteligentes acaben acomodadas utilizando expresiones sin contenido, sin compromiso y sin aporte de valor. O sea, acaban idiotizados.

 

Como si no podemos explicar la desaparición de grandes y potentes organizaciones o podemos explicar el crecimiento de otras en países emergentes. Como explicar la práctica desaparición o casi de los grandes fabricantes europeos de electrónica de consumo o el camino que sigue Philips. También en USA, Kodak que tiene las primeras patentes de fotografía digital, o lo que está sucediendo ahora con General Electric. Mientras asistimos a la aparición y crecimiento de empresas que hace años no existían, como Amazon o Apple, o vemos empresas que han sabido reconvertirse como Fuji o Vilardell y Purti, al crear Avinent. También tenemos el otro extremo como el de Tesla y su promotor Elon Musk que algunos tratan de excéntrico posiblemente con razón pero que otros copian o quieren copiar.

 

La explicación no es fácil porque predecir el futuro es casi imposible de hacer, pero si nos acomodamos, no hacemos nada mas que preservar la continuidad, sobreviviremos unos años, y pensamos que ya se lo encontraran los que vienen después. Algunos pensaran que mientras no les pille la caída a ellos, todo está bien. Otros se arrepentirán de no haber sabido aprovechar las oportunidades que les han pasado por delante, aunque tarde.

 

No existe una línea que defina a partir de que momento debemos decir no o basta del mismo modo que no existe si pretendemos definir el límite del riesgo a asumir. No existe ni en la vida personal, ya que cada circunstancia es distinta y depende de muchos factores. Lo cierto es , en mi opinión, que si algunas de las empresas, sus directivos, hubieran tomado otras decisiones en su momento, saliendo de su zona de confort, seguramente hubieran podido salvar sus organizaciones y sus puestos de trabajo. No lo dice la economía, aunque ayuda, no lo enseñan las escuelas de negocio aunque se lo crean, … , dirigir una organización es algo más que la aplicación de unas herramientas sino un arte en que la formación, la buena acumulación de experiencias, la intuición ejercida, la responsabilidad y la aceptación del riesgo forman parte del bagaje de las personas que dirigen las organizaciones, sean con animo de lucro o no, sean grandes o pequeñas, sean públicas o privadas, … , del tipo que sean. Pero la ausencia de decisiones es una condena a la desaparición segura.

 

Es imperativo decir “NO o BASTA” a un servicio, un proceso o un producto que nos ha funcionado para garantizar la supervivencia de la empresa. Es difícil, pero nadie ha dicho nunca que la toma de decisiones sea fácil, simple, o exclusivamente económico-numérica, pero por el bien de la organización se debe tomar. No es un proceso fácil ni simple, los libros de empresa, las universidades, las escuelas de negocio, … suelen tratar adecuadamente la racionalización de la decisión, pero más allá existe la componente de visión de futuro que es más personal y suele estar en manos de un líder que toma la decisión final. En mi opinión no puede ser una decisión democrática, por votación de un equipo, que, si puede participar aportando su opinión, pero al final es una decisión imprescindible en solitario (o casi).

 

Castello d’Empuries 09.11.2018

Doctor Ingeniero

Presidente de Mutua Intercomarcal