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Decálogo para unas elecciones

Escrito por JOSEP JOVER I PADRO el 24/11/2010 a las 00:27:32
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(Advocat i gestor de conflictes)

Ahora que se acercan contiendas electorales, y antes que nos suelten sesudos programas electorales, quizás sea el momento de reflexionar entre todos, sobre dónde estamos y qué es lo que necesitamos como sociedad y como personas. De ello la íntima redacción de este decálogo que comparto con todos.

PRIMERO.- Quizás, antes de hacer más leyes... que cumplamos y hagamos cumplir las que ya están. Igual nos encontramos con la sorpresa de que nos sobran la mitad. Si hemos de legislar, que sea para crear una sociedad libre y abierta al futuro, no porque le tenemos miedo al que está por llegar. El exceso de normas sólo busca atajar el buen tino de los jueces.

SEGUNDO.- Hemos de rescatar el pervertido concepto de “función pública” con funcionarios más independientes, eficientes y bien pagados. Funcionarios que tengan claro que son ellos los que sirven a los ciudadanos, que es quien les paga el sueldo,... y no al revés.

TERCERO.- Son las víctimas y no el Estado el sujeto del Derecho Penal. No es ni justo ni razonable legislar “por el que dirán”. Legislar mirando las portadas de los periódicos y oyendo a los predicadores radiofónicos y televisivos que viven, y muy bien por cierto, de quien dice la animalada más grande, es indecente.

CUARTO.- El Estado ha de ser el garante y promotor de los derechos individuales de los ciudadanos, y no la herramienta para ponerlos desarmados e indefensos en manos de los grandes poderes económicos. Es preciso una revisión i simplificación del sistema impositivo. Sobretodo de los impuestos indirectos, cánones, tasas, subvenciones i aportaciones, directas o encubiertas, y exacciones para-fiscales, que actualmente para el ciudadano ya pesan más, que los propios impuestos directos. Para evitar la voracidad recaudatoria actual, el dinero obtenido de las sanciones de tráfico y de las sanciones de Hacienda, será el  dinero que se dedicará, por entidades ciudadanas e independientes, a la cooperación con el tercer mundo.

QUINTO.- Los derechos a la privacidad, acceso libre a la cultura, al conocimiento y a la información, junto con el derecho a la salud, son la base de una democracia sana. Todas las trabas a estos derechos pervierten la democracia. Viejos y jóvenes son las personas que necesitan especial protección.

SEXTO.- Las subvenciones de carácter público no son un regalo a algunos particulares y empresas. Son inversiones de carácter estratégico hechas por la comunidad, que una vez cubiertos sus fines, los resultados, directos o indirectos, han de regresar al patrimonio de todos. Todo funcionario o cargo público encargado de dar o controlar una subvención, ha de ser responsable personalmente del buen fin de la misma.

SEPTIMO.- Los ciudadanos tienen mucho más sentido común que el que los poderes públicos le reconocen. Hemos de devolver las herramientas de participación directa y decisión a los ciudadanos. Como primer paso, las listas electorales deben ser abiertas y los representantes elegidos deben estar vinculados al territorio. Todo el mundo tiene el derecho a conocer cual es “su” diputado y “su” senador, para que éstos pueda rendir cuentas ante “sus” votantes.

OCTAVO.- Con ocho años, cualquier cargo electo o alto cargo designado puede encauzar sus ideas de mejora de la sociedad. Después, debe volver a su vida privada y profesional.

NOVENO.- Somos una sociedad más sana y cohesionada de lo que todos pensamos. Es responsabilidad nuestra denunciar a los que del odio, los prejuicios y la desconfianza hacen un negocio. También es responsabilidad de todos que los autores estén protegidos y puedan decidir, por sí mismos, sin coacciones y en cada momento, el destino de su obra. Como máximo, a los 25 años, toda obra intelectual o similar pasará a dominio público, que es dónde el autor ha encontrado, al fin y al cabo, su inspiración.

DECIMO.- Apostamos por una España integrada en el marco de la Unión Europea. No nos podemos quedar ideológicamente anclados en el siglo  XIX, el de los estados-nación; hemos de evolucionar hacia esta nueva situación. No hay lugar para nosotros en el futuro de Europa si no sabemos evolucionar. En poco tiempo han desaparecido conceptos y valores hasta ayer mismo tan sólidos como la frontera, el ejército o la moneda. Otros, se están sometiendo ya a profunda revisión y uniformización global, como el derecho, la política fiscal, la policía, la propiedad o las relaciones laborales. Otros, finalmente, están esperando su turno, como la bandera, la unidad territorial y el idioma, que aún nos parece dogma de fe imponerlos sobre el vecino.

Este decálogo ha sido redactado el día en que se han constituido las primeras 27 embajadas de la Unión Europea, que sustituirán a medio plazo las delegaciones diplomáticas de cada uno de los países miembros.  LA EUROPA SIN FRONTERAS, MULTIÈTNICA I PLURILINGÜISTICA ES EL MODELO DE SOCIEDAD Y LIBERTADES. No existe otro