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Creatividad y cultura del proyecto

Escrito por Miquel Barceló el 24/05/2016 a las 13:53:05
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(Presidente Innopro consulting)

Como afirma Jorge Wagensberg en su libro autobiográfico “Algunos años después” (Ed. Now Books, 2015), “la creatividad de un ser humano es su principal fuente de autoestima y de equilibrio mental”. Como Sennet, Wagensberg se refiere al artesano creativo y habla del proyecto como “…pilar central de la creatividad humana y marca la línea roja que separa los individuos y los colectivos que funcionan de los que no funcionan”.

 

La creatividad se desarrolla a nivel personal pero tiene su resultado colectivo a través del proyecto. El proyecto como síntesis y resultado práctico del trabajo creativo. Una organización, un país, solo funcionan si sus componentes pueden expresar su creatividad a través de proyectos.

 

 

La creatividad individual

 

 

No es posible la creatividad sin la emoción y sin el compromiso. Cuando escuchamos a alguien que toca un instrumento musical, sabemos distinguir claramente entre el instrumentista que se limita a reproducir mecánicamente las notas del pentagrama del que intenta expresar un sentimiento a través de su interpretación.

 

La creatividad en el mundo profesional se manifiesta a través de un proyecto en el que volcamos nuestro entusiasmo y contagiamos de este entusiasmo al conjunto de las personas implicadas, lo que en inglés de llama los “stakeholders”. Resultado de este entusiasmo compartido es la emoción con la que intentamos compartir el proyecto con los demás. El acto creativo requiere de este compromiso, entusiasmo y emoción.

 

El proceso industrial propio de la segunda revolución industrial pasaba por la estandarización, sinónimo de repetición y de falta de creatividad. Henry Ford I no quería a gente que pensara y el cerebro que llevaban los obreros le molestaba, solo necesitaba que trabajaran con sus dos manos. Con la revolución del conocimiento este poso de cultura industrial y sus consiguientes condicionantes organizativos, representan un freno a la creatividad que necesita romper con el comportamiento estándar y repetitivo. El error puede ser fuente de culpa y de castigo o en cambio puede ser la oportunidad para mejorar, para innovar, para crear.

 

La creatividad individual en un proyecto, se alimenta del propio conocimiento pero se desarrolla a partir de los incentivos que ofrece el equipo para el desarrollo de cada una de las personalidades que conforman el proyecto. La creatividad individual como fuente de autoestima y de desarrollo personal. El equipo como marco o entorno que favorecen este desarrollo.

 

Creatividad y proyecto

 

En el mundo profesional no existe creatividad sin proyecto, que es el vehículo o la plataforma a través de la cual expresamos nuestra creatividad. Y todo proyecto es necesariamente colectivo, solo es capaz de llevarlo a cabo un equipo formado por distintas personas que son capaces de aportar su propia creatividad.

 

La primera condición que deben reunir los proyectos como vehículos de creatividad es la cohesión del equipo. Como afirma Wagensberg, con personas que solo “van a favor de si mismas” olvidando el proyecto colectivo los proyectos fracasan y, añado, las personas que participarían a favor del proyecto no pueden desarrollar toda su creatividad. Un proyecto creativo necesita pues de cohesión entre sus participantes y, como condición añadida, de un liderazgo de personas que vayan a favor del proyecto.

 

Cohesión y liderazgo se alimentan mutuamente en sentido positivo o negativo. Con un buen liderazgo a favor del proyecto se favorece la cohesión y, por tanto, la creatividad de los miembros del equipo. Con un líder que va “a favor de si mismo” o que desconoce el proyecto, que a menudo suelen ir parejos, cada miembro del equipo tenderá a favorecer sus propios intereses, perdiendo de vista el objetivo del proyecto y anulando la creatividad.

 

Miquel Barceló, abril 2016