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Confianza y confiabilidad

Escrito por Alexandre Blasi el 05/02/2013 a las 21:52:06
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(Dr. Enginyer Industrial)

Las empresas se pueden caracterizar por su coste, su calidad, su flexibilidad, su velocidad, y alguna cosa más pero en particular desearía destacar su confiabilidad. La confianza que depositamos en ella tanto puede ser como proveedor, como cliente, o como empleado. Tenemos la tendencia de hablar de empresas o de organizaciones  buenas y de malas. Utilizo organización puesto que vale para todo tipo de administración pública o privada, hospital, sindicato, universidad, partido político, escuela religiosa o laica,…, y ello nos deja tranquilos puesto que estamos ante un ente etéreo en su personalidad. El problema es que esta situación es falsa. Laos organizaciones son buenas o malas en función de las personas que la componen y en particular de sus dirigentes. Hablemos pues de personas y de confiabilidad.

 

Cada vez que doy una charla a profesionales en un máster empiezo diciendo que no me crean, ni a mí ni a otros conferenciantes, veo la cara de sorpresa de los asistentes y en particular si hay algún docente que además suele molestarse. Es una manera de atraer la atención inmediata del auditorio en el tema central y poder centrar el tema del aprendizaje. Explico que cualquier explicación no sirve de nada si no va acompañada de una experimentación, prueba y error, por parte de cada persona. Yo explico mi verdad que intento sea lo más acertada posible, de manera lo más pedagógica posible, según mi manera, y el oyente lo interpreta a su modo, y si no lo práctica lo olvidará en un tiempo muy corto. Los oyentes ya tendrán tiempo de creerme y confiar en mis palabras cuando comprueben a lo largo de sus experiencias posteriores que mis recomendaciones tienen un grado razonable de aproximación a la realidad y que tengo un buen balance de aciertos. Esto valido es para todas las personas y por para las organizaciones. Una empresa es confiable en la medida que cumple lo que promete, paga a sus empleados cuando debe, entrega las mercancías en la calidad, precio y tiempo comprometidos.

 

Hace unos años asistí a un seminario sobre liderazgo. Había un conferenciante  que siempre tenia su charla después de la comida. Aquella hora siempre es difícil porque ya llevas acumulado el cansancio de la mañana, el relajamiento por la comida y por su digestión. Lo que podía ser un agravante como que el curso era en Suiza y el profesor alemán se transformó en una de las mejores sesiones a las que he asistido. Las clases eran muy amenas, con un ritmo trepidante, mezclado con anécdotas humorísticas, con cambios de tono, con debates de ejemplos en los que participábamos todos los asistentes y donde demostraba sus conocimientos. No te podías dormir ni distraer porque te perdías algo bueno. Cuando alguna cosa no la conocía o tenia dudas lo expresaba abiertamente y entre todos los asistentes explorábamos oportunidades. Al cabo de dos semanas se había ganado la confianza de todos nosotros.

 

Otra afirmación que hago en mis charlas es que no confíen en nadie al ciento por ciento. La confianza se gana y no se da. Hay distintos grados de confianza del cero por cien hasta un grado muy alto pero el cien por cien a nadie en el sentido más general. Es como una cuenta de resultados, si las organizaciones y las personas demostramos con hechos que cumplimos los compromisos, que nuestras recomendaciones tiene sentido,…., en la mayoría de los casos tendremos un saldo positivo que debe compensar con creces los no aciertos. Se puede interpretar que predico la desconfianza y no es así. Es como cuando vemos los resúmenes de una misma reunión realizadas por dos personas distintas. Cada uno escribe lo que ha percibido y lo que le ha parecido importante pero no necesariamente va a coincidir.  Lo mismo sucede cuando estamos trabajando en ambientes culturales distintos pues las percepciones pueden ser totalmente distintas e incluso opuestas. Finalmente recomiendo que asignen a cada organización o a cada persona un distinto grado de confianza, o sea de credibilidad, en función de la experiencia acumulada. También en los casos críticos recomiendo que se vaya a ver la realidad directamente y ello es simplemente retomar una de las recomendaciones del sistema de producción de Toyota. No es desconfianza, es comprobar por tu mismo la realidad y ajustar la verdad que te han explicado con la verdad que tu puedes percibir y lo mejor que puede suceder es de que ambas verdades sean suficientemente próximas.

 

Tomo una cita de Anna Fornés, directora de la Fundació Factor Humà, “con la que está cayendo, todo aquello relacionado con la confianza se ha convertido en uno de los elementos de más preocupación de en las organizaciones, sin relaciones basadas en la confianza, es imposible tirar adelante”.

 

Las organizaciones y las empresas no son buenas o malas, o corruptas como se transmite en algún medio, lo son las personas que formamos parte de ellas. Nuestra obligación es generar confianza en nuestro entorno a partir de un alto grado de cumplimiento de nuestros compromisos éticos, morales, contractuales, colectivos e individuales.

 

 

 

Alexandre Blasi

Socio

CAUDEX PE

www.caudexpe.com