Que quienes van a la nieve lleven prendas de vivos colores, no es una cuestión de capricho ni de una moda que, cómo todas, puede caducar de un día para otro, de igual manera que tampoco es un capricho que los soldados que sirven en áreas nevadas se camuflen con ropa blanca. Todo responde a distintas necesidades.
En el caso de los militares, para que el enemigo no les vuele la cabeza, en el caso de los excursionistas, para que sea más fácil encontrarlos si se pierden, ya que un color vivo es fácil de ver en medio del blanco predominante.
No obstante, y hasta ahora, se han venido haciendo necesarias las batidas con personal de socorro, lo cual exige tiempo para peinar las áreas de búsqueda (tiempo que puede ser vital para la supervivencia de quien se ha extraviado), además de poder poner en riesgo la vida del personal de búsqueda en los casos en los que el terreno puede presentar algún peligro. Hasta ahora.
Y digo que “hasta ahora” porque en Italia han puesto en marcha un sistema basado en drones que toman imágenes del área de la búsqueda, e IA que analiza dichas imágenes para buscar anomalías visuales que puedan coincidir con la persona o personas que se buscan.
En septiembre de 2024, y tal como nos explican en la BBC, Nicola Ivaldo, un cirujano ortopédico y experto montañista italiano de 66 años, desapareció tras salir de excursión por las montañas de la región del Piamonte. Había salido sólo, sin comunicar su excursión ni su recorrido a nadie, y su vehículo fue hallado en Castello di Pontechianale, lo que llevó a las autoridades a centrar la búsqueda en los picos de los Alpes cocios, específicamente en el Monviso, de 3.841 metros, y el vecino Visolotto. Aún así, una área geográfica muy amplia.
El operativo inicial contó con más de medio centenar de efectivos y apoyo aéreo, y se prolongó durante casi una semana inspeccionando la vasta zona rocosa y los múltiples senderos. Sin embargo, la llegada de las primeras nevadas a finales de septiembre obligó a suspender las labores sin éxito.
No fue hasta julio de 2025, tras el deshielo de los barrancos, cuando el Servicio de Socorro Alpino y Espeleológico del Piamonte (CNSAS) reinició la búsqueda incorporando una nueva herramienta que el avance de la tecnología les permitía, y que todavía no disponían el septiembre de 2024: la inteligencia artificial combinada con el uso de drones para analizar imágenes.
La orografía del lugar presenta grandes desafíos, con cientos de kilómetros de posibles rutas, y áreas de difícil acceso para los equipos de búsqueda. Para mitigar estas dificultades, se desplegaron dos drones que sobrevolaron las laderas y los peñascos, lugares donde la visibilidad desde un helicóptero es limitada.
Estos aparatos recorrieron 183 hectáreas y capturaron más de 2.600 fotografías de alta resolución en un lapso de cinco horas. Su maniobrabilidad les permitió obtener vistas detalladas de los barrancos y acercarse a las paredes de roca con una precisión inédita.
El material gráfico recogido fue procesado mediante un software de inteligencia artificial entrenado para detectar anomalías cromáticas o de textura en el paisaje natural. Este sistema analizó las imágenes píxel a píxel en cuestión de horas, una tarea que, según Saverio Isola, piloto de dron y jefe de la estación de rescate en Turín citado por la cadena británica, habría llevado días si se hubiese realizado mediante inspección visual humana tradicional. El algoritmo identificó decenas de puntos de interés que no encajaban con el entorno natural.
Posteriormente, la intervención humana fue necesaria para filtrar los resultados proporcionados por las máquinas. Los expertos descartaron falsos positivos provocados por elementos como basura plástica o rocas con tonalidades inusuales, y cruzaron los datos con las rutas lógicas que un escalador experimentado habría tomado. Este proceso redujo las posibilidades a tres ubicaciones específicas. En una de las fotografías, el software destacó un objeto rojo que, a pesar de estar en la sombra, fue detectado por el sistema.
Al día siguiente, los drones verificaron las coordenadas seleccionadas, confirmando que el objeto rojo era el casco de Ivaldo. El cuerpo del médico fue localizado en un barranco de la cara norte del Monviso, a unos 3.250 metros de altitud, parcialmente cubierto de nieve. Simone Bobbio, portavoz del CNSAS, señaló que la detección del color rojo por parte del software fue determinante para el hallazgo, permitiendo la recuperación del cuerpo mediante helicóptero tres días después de reiniciarse el operativo.
No es el único caso en el que la IA ha ayudado a resolver una operación de búsqueda, y aunque esta no se haya saldado con éxito por no haber más que recuperado el cuerpo sin vida del montañista, también es cierto que en 2024 no se encontraba tan disponible como ahora, y que un proceso de búsqueda de alguien que se acaba de perder, se puede acortar notablemente con el concurso de estos sistemas.