El análisis de material militar enemigo capturado para aprender lecciones sobre él y adaptarse, constituye uno de los pilares de la guerra ya desde tiempos inmemoriales cómo cuando, por ejemplo, las legiones romanas adoptaron las espadas íberas y celtíberas, que hallaron superiores en la práctica, bautizándolas cómo Gladius Hispaniensis. Con la introducción de nuevas armas cómo los tanques, los vehículos blindados de transporte de personal, los misiles o, a lo largo de estos últimos años, los drones, esta necesidad de conocer mejor al enemigo para adaptarse a él, no ha hecho más que crecer.
Por ello, y con el objetivo de compartir información técnica con países aliados, el gobierno ucraniano ha puesto en línea la plataforma TrophyLab, accesible a través de la web, y cuyo acceso no es libre y universal, sino que se encuentra restringido a actores estatales, como ministerios de defensa de otros países aliados, o empresas del sector de la defensa, los cuales deben ser aprobados por el gobierno ucraniano para ganar acceso a dicha plataforma.
El lanzamiento de esta plataforma web se ve acompañado por el establecimiento de un marco legal formal que permite la inspección de estos activos capturados en el campo de batalla por parte de otros actores externos a ucrania, con el claro objetivo de fomentar la cooperación en mutuo beneficio: los aliados occidentales de Ucrania ganan inteligencia sobre el hardware de un posible futuro enemigo, mientras que Ucrania gana un punto de vista distinto al de sus ingenieros, y toda la fuerza bruta de análisis que estos aliados puedan proporcionar a sus fuerzas armadas.
Tal vez sea por el temor a algo así, que el ejército ruso ha mantenido alejado del frente a sus principales activos, como el tanque T-14 Armata, o el caza Su-57, de los cuales occidente todavía posee poca información. O sus supuestos principales activos, ya que, por ejemplo, la producción del T-14 ha estado plagada de imprevistos que han limitado su número disponible, y algunos analistas occidentales tildan al último blindado ruso como menos fiero de lo que aparenta, también víctima de problemas técnicos.
TrophyLab recopila actualmente más de 115 muestras de material militar, distribuidas en 79 categorías distintas. Entre los elementos disponibles para el estudio se encuentran muestras de un misil hipersónico Kinzhal y de un tanque T-90M, los cuales están acompañados por planos, análisis de componentes, esquemas técnicos y más de 225 informes desarrollados por laboratorios estatales y agencias de inteligencia ucranianas.
Más allá de la consulta de los documentos digitales, el gobierno ucraniano facilita a los usuarios verificados solicitar el envío de los equipos físicos para realizar inspecciones no destructivas, tareas de desensamblaje o ensayos de destrucción completa, una posibilidad orientada a prestar apoyo a las entidades que desarrollan contramedidas electrónicas o que necesitan incrementar la resistencia de sus propias tecnologías frente a las amenazas identificadas.