Las inquietudes sobre la privacidad generadas por las gafas equipadas con cámaras y, más concretamente, por las de Meta que incluyen inteligencia artificial, dieron comienzo cuando los usuarios ganaron la capacidad de ocultar la luz que indica cuándo se está grabando. Para mitigar este problema, Meta implementó en sus gafas (realizadas junto a la reconocida marca Ray-Ban) una actualización de software que bloquea la captura de vídeo si el indicador lumínico está cubierto.
A pesar de esta medida, diversas empresas en distintos países empezaron a establecer una serie de límites al uso de este tipo de gafas inteligentes. En el Reino Unido, la cadena de establecimientos Wetherspoons, y varios restaurantes impusieron restricciones propias al uso de estos aparatos en sus locales.Las salas de cine británicas también empezaron a evaluar la prohibición de entrada con dichos dispositivos para evitar las grabaciones ilícitas de películas.
En los Países Bajos, la firma de ópticas Hans Anders retiró los modelos de la compañía de Mark Zuckerberg de sus más de cuatrocientas tiendas en respuesta a las dudas que muchos ciudadanos del país habían expresado sobre la protección de datos personales.
Posteriormente, las administraciones públicas empezaron a tomar medidas similares. En Australia, el gobierno prohibió el uso de estas gafas en espacios de trabajo federales y edificios oficiales. Paralelamente, la ciudad de Sídney y otros cuatro municipios acordaron vetar su presencia en piscinas públicas, gimnasios, guarderías y bibliotecas.
Y, ahora, tal cómo leemos en Techradar, Noruega se ha convertido en el primer país en proponer una prohibición de ámbito estatal para las gafas con cámara en espacios públicos, una medida que podría servir de modelo para otros países. De ser aprobada, dicha normativa afectará a parques, playas, museos, escuelas, centros de salud, eventos multitudinarios y zonas comerciales, permitiendo su uso únicamente en entornos privados como los domicilios de los propietarios.
El responsable noruego de Digitalización justificó esta decisión argumentando el riesgo de que los ciudadanos sean fotografiados o grabados sin su conocimiento. La pausa temporal pretende ofrecer margen a las autoridades para realizar una evaluación de los dispositivos y celebrar un debate que permita redactar una regulación permanente.
Para que esta propuesta se convierta en ley rápidamente, el partido laborista en el gobierno noruego está recabando el apoyo de los partidos de la oposición, puesto que carece de mayoría absoluta en el parlamento. Por lo tanto, a lo largo de las próximas semanas, veremos si sigue su curso esta propuesta de ley, que podría convertirse también en un ejemplo a seguir en otros países, dada -como vemos- la preocupación por este aspecto de las gafas inteligentes.