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Los ciberdelincuentes también temen que la IA les robe el trabajo

Escrito por Guillem Alsina el 07/07/2026 a las 08:01:41
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Ya se ha dicho por activa y por pasiva que quienes se dedican al cibercrimen, muchas veces constituyen empresas que son equiparables a las firmas convencionales, con sus departamentos establecidos de forma paralela: técnico, comercial, o de soporte al ‘cliente’ (entendido este como la víctima a la que hay que ayudar a realizar un pago en bitcoins para recuperar sus datos, por ejemplo), incluso contando con sedes ‘corporativas’ en determinados países. En este escenario, es lógico pensar que los ‘trabajadores’ de esta ‘industria’ tengan las mismas preocupaciones que los trabajadores del resto del tejido empresarial, incluyendo los temores sobre su futuro ‘profesional’ en pleno advenimiento de la era de la inteligencia artificial.


Un reciente estudio llevado a cabo por la unidad de contramedidas de Sophos, ha documentado un interés creciente por la IA dentro de las comunidades de ciberdelincuentes, tal y cómo narran desde la misma firma aquí.


Desde el 1 de enero de este mismo año 2026, se ha registrado un constante incremento en las ofertas de empleo de este particular sector, en las que se buscan ingenieros especializados en el diseño de instrucciones para algoritmos generativos (prompt engineering), una tendencia que, según interpretan los investigadores, demuestra que los actores de amenazas intentan asociarse con especialistas para explotar estas nuevas tecnologías, dado que muchos carecen del conocimiento para hacerlo por ellos mismos.


Mientras que los equipos de defensa prueban estas herramientas de IA con amplios recursos, los usuarios maliciosos, con menos recursos, buscan puntos de acceso prácticos. En el mercado negro de Internet, se comercializan credenciales de acceso para modelos generativos como los de Anthropic u OpenAI. Los integrantes de estos foros comparten técnicas para evadir las restricciones de los proveedores, debatiendo métodos como la manipulación contextual o el refinamiento iterativo para sortear las medidas de protección integradas en dichas plataformas.


En el ámbito del engaño, se integran modelos de lenguaje para superar las barreras idiomáticas y automatizar la distribución masiva de phishing, con el presente informe confirmando la existencia de, por ejemplo, servicios que proporcionan asistentes de voz entrenados para emular los patrones de conversación y el tono humano con el fin de realizar fraudes telefónicos.


La introducción de modelos de lenguaje comerciales cada vez más potentes en el ámbito de la ciberseguridad y la generación de código fuente, aunque sea con acceso restringido, ha generado reacciones mixtas en las redes de la ciberdelincuencia. Aunque algunos miembros afirman haber observado programas que se adaptan más rápido a los controles defensivos y generan mensajes de engaño más convincentes, otros muestran escepticismo.


Y llegamos al punto en el que el estudio muestra que una de las grandes preocupaciones de los ciberdelincuentes coincide con la de los trabajadores ‘normales’: el miedo a que la IA, como herramienta de automatización, les quite el trabajo. Concretamente, que la automatización les reduzca drásticamente las oportunidades de empleo para tareas manuales como la escritura de guiones y el desarrollo de código.


Este debate en foros de ciberdelincuentes se intensificó tras las noticias sobre el modelo Claude Mythos de Anthropic, lo que llevó a ciertos actores a instar a sus compañeros a confiar exclusivamente en sus habilidades humanas. Sin embargo, muchos continúan experimentando con estas innovaciones, ya sea para comercializar sus propias capacidades técnicas o para explorar discretamente los límites operativos de estas plataformas en escenarios de ataques reales.


Ante esta situación, los especialistas en seguridad recomiendan mantener una rigurosa higiene digital para mitigar los riesgos asociados a estas amenazas. La implementación de la autenticación multifactorial, el uso de claves de acceso y la aplicación de actualizaciones de software de manera oportuna constituyen prácticas fundamentales. También resulta crucial vigilar de manera continua los entornos digitales para detectar y neutralizar cualquier actividad anómala antes de que pueda escalar.