Hace años, SpaceX obtuvo permiso para desplegar hasta 19.400 satélites entre las dos primeras generaciones de su red Starlink, una infraestructura que cuenta actualmente con alrededor de 10.000 satélites en órbita, los cuales prestan servicio a más de doce millones de clientes activos, ofreciendo velocidades medias de unos 120 Mbps en el mercado estadounidense. Estos aparatos están diseñados para operar durante un lustro, tras el cual se desorbitan para desintegrarse en la atmósfera terrestre.
Hace aproximadamente medio año, la empresa recibió la aprobación de las autoridades para implementar una actualización que permitiera alcanzar velocidades de un gigabit, autorizando también el posicionamiento de los equipos en órbita a una altitud mínima de 340 kilómetros. Y, el lunes de la semana pasada, la compañía aeroespacial de Elon Musk presentó una nueva solicitud ante la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense para desarrollar una tercera generación de su constelación, la cual multiplicaría su tamaño actual hasta alcanzar las cien mil unidades.
Según informa PCMag, el objetivo de esta ampliación es ofrecer un servicio de banda ancha de varios gigabits con una latencia mínima, a una cantidad mucho mayor de usuarios en todo el mundo, pudiendo enrutar el tráfico dinámicamente y evitar interferencias al disponer de decenas de aparatos visibles desde cualquier ubicación.
Esta propuesta de despliegue destaca por su intención de proporcionar conexión no solo a consumidores, empresas y administraciones, sino también a miles de millones de equipos impulsados por algoritmos de inteligencia artificial. En la documentación entregada a las autoridades reguladoras, la firma expone que este sistema se convertirá en la columna vertebral de las comunicaciones de la nueva era del procesamiento automatizado, señalando que se requiere una capacidad masiva de subida para gestionar la información espacial y sonora de alta definición que necesitan distintos sectores industriales.
De acuerdo con los argumentos esgrimidos, el incremento del procesamiento audiovisual en tiempo real para usos como la agricultura de precisión, la telemedicina o la robótica, hace ineludible una expansión significativa en la capacidad de emisión de datos desde los usuarios. Desde SpaceX sostienen que, sin esta evolución técnica, el mercado estadounidense perdería su capacidad competitiva en el contexto de la actual revolución tecnológica.
Para soportar este volumen de tráfico, el ecosistema Starlink aprovechará el espectro radioeléctrico en las bandas previamente aprobadas, conocidas comercialmente como Ku, Ka, V y E. Además, se buscará el visto bueno para operar de forma pionera en los rangos de frecuencia situados entre los 92 y los 275 GHz, con la finalidad de mejorar drásticamente la capacidad de la red de retorno. Paralelamente, la compañía planea situar estos nuevos dispositivos a una altitud aún más reducida, concretamente a 323 km sobre la superficie, para asegurar la visibilidad simultánea de múltiples de ellos desde cualquier punto geográfico.
La iniciativa de esta tercera generación parece estar estrechamente vinculada a otra propuesta de la misma compañía, la cual plantea instaurar una red de centros de datos orbitales compuesta por hasta un millón de satélites, unas instalaciones en el espacio que utilizarían tecnología óptica mediante láseres para enlazarse con la constelación de comunicaciones y enrutar la información hacia la superficie terrestre.
Mientras las autoridades competentes en los EEUU evalúan la viabilidad de estas propuestas, SpaceX tiene previsto lanzar a finales de este mismo año los primeros equipos de nueva versión equipados con conectividad de 1 Gbps.