La omnipresencia del smartphone en nuestros bolsillos ha llevado a las autoridades a concluir que constituye una buena herramienta para avisarnos en caso de emergencia y, así, a lo largo de estos últimos años, son muchos los países y regiones que han adoptado sistemas de aviso remoto mediante mensajes al móvil.
No obstante, estos sistemas son, de igual modo que cualquier otro sistema informático conectado a Internet, hackeables. Y el último incidente que se ha registrado, en Brasil, ha acabado revestido de una especial gravedad.
El origen de la vulneración de la seguridad del sistema del país sudamericano se remonta a la infección de un equipo informático perteneciente a un trabajador estatal. Según explican en CPO Magazine, los análisis técnicos indican que el ordenador operaba con un sistema operativo obsoleto, carecía de programas de protección contra códigos maliciosos y de autenticación única, y fue utilizado para descargar aplicaciones modificadas irregularmente, lo que facilitó la entrada de un programa diseñado para robar información.
Posteriormente, desde dicho ordenador los saboteadores consiguieron acceder a la red nacional de avisos meteorológicos severos, lo que les permitió difundir una notificación que indicaba una alerta extrema por parte de la defensa civil, seguida del código misantropi4, una clara referencia a la misantropía, el odio a los demás seres humanos. Toda una declaración de intenciones.
Los usuarios afectados fueron unos treinta millones de residentes en São Paulo, Río de Janeiro, Paraná y el Distrito Federal. Ante esta difusión masiva, y para evitar la emisión de nuevas comunicaciones no autorizadas, los responsables de la protección civil desconectaron completamente la infraestructura de envío de mensajes, con el consiguiente peligro que esto implica para la seguridad de la ciudadanía en el caso que ocurra una incidencia de verdad.
Los encargados de la investigación trabajan para determinar el método exacto empleado para ejecutar la intrusión y la identidad de los responsables. Las primeras conclusiones apuntan a que la acción fue ejecutada por actores externos a través de vías telemáticas, descartando la participación directa de personal gubernamental en el lanzamiento de las notificaciones.
Los especialistas en seguridad informática advierten que la inoperatividad de las infraestructuras en momentos de necesidad perjudica directamente a la población, y subrayan que las consecuencias de dichos actos traspasan las pérdidas económicas o de imagen de las instituciones, incidiendo directa y gravemente en la seguridad pública al hacer que los sistemas dejen de estar disponibles cuando más se necesitan.
Las autoridades brasileñas están desarrollando una nueva plataforma que integrará controles de seguridad superiores para impedir el uso no autorizado, y que verá la luz en los próximos años.