La Inteligencia Artificial se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad, influencia y poder en el nuevo contexto geopolítico, lo que obliga a Europa a reforzar su capacidad de innovación para no limitarse al papel de regulador. Esta fue una de las principales conclusiones de los XI Diálogos de Prodware y Cremades & Calvo-Sotelo, que reunieron en la Residencia de Francia en Madrid a representantes institucionales, diplomáticos y expertos para debatir sobre el futuro de la IA.
José María Sánchez, CEO de Prodware España y vicepresidente ejecutivo del Grupo Prodware, afirmó que la Inteligencia Artificial trasciende el ámbito estrictamente tecnológico y que, detrás de su desarrollo, marcado por la enorme velocidad de innovación, existe una competición estratégica de gran alcance todavía por dilucidar. En su opinión, "la verdadera batalla que se está produciendo en este momento a nivel mundial está relacionada con los datos", y quien lidera el desarrollo tecnológico acaba condicionando también sus resultados. Por ello, reclamó que Europa no se limite "solamente" a regular la IA, sino que, preservando sus valores, genere un entorno que favorezca la innovación "dando libertad a las organizaciones y a las empresas para que funcionen".
Javier Cremades, presidente del despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo, señaló que Europa debe responder a la revolución de la Inteligencia Artificial desde aquello que define su identidad: la libertad, la dignidad de la persona y el Estado de derecho. A su juicio, esos principios deben convertirse en la base de una propuesta de valor propia para afrontar el nuevo escenario internacional y reforzar la cooperación con otros países, ya que, según afirmó, "Europa necesita socios" para responder a los desafíos globales.
Geopolítica, liderazgo tecnológico y cooperación
La dimensión internacional de la Inteligencia Artificial centró buena parte del encuentro, con la participación de los embajadores de Francia, China, Corea, Alemania, Italia, Panamá y Canadá. Kareen Rispal, embajadora de Francia en España, subrayó que Europa se juega con la IA su soberanía tecnológica y defendió un desarrollo basado en el Estado de derecho, la formación y la cooperación.
Yao Jing, embajador de la República Popular China en España, apostó por una IA al servicio de la inteligencia humana y una gobernanza basada en la cooperación y el control de los riesgos, mientras que Lim Soosuk, embajador de la República de Corea en España, destacó el liderazgo tecnológico de su país y lo presentó como un socio estratégico para Europa.
Maria Margarete Gosse, embajadora de Alemania en España, reclamó un marco europeo común que evite nuevas dependencias tecnológicas, y Giuseppe Buccino Grimaldi, embajador de Italia, abogó por impulsar la innovación dentro de un marco multilateral que preserve el control humano sobre la IA. Por último, Héctor Ernesto Infante de Sedas, embajador de Panamá, y Jeffrey Marder, embajador de Canadá, reivindicaron el papel de los países de tamaño pequeño y medio en la construcción de estándares internacionales que refuercen la seguridad y la confianza en esta tecnología.
En la mesa dedicada al impacto de la IA en la educación y la sociedad, Alberto Nadal, vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible del Partido Popular; Carlos Elías, catedrático de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, y Álvaro Salas-Castro, presidente y CEO de Reynolds Foundation, coincidieron en que esta revolución tecnológica transformará profundamente la economía y el conocimiento.
Nadal llamó a compatibilizar regulación e innovación para impulsar una industria propia; Elías alertó sobre el riesgo de regular tecnologías cuyo desarrollo lideran otros países y defendió el pensamiento crítico y la fiabilidad de la información, mientras que Salas-Castro previno contra los sesgos y la dependencia tecnológica y apostó por reforzar las capacidades científicas y tecnológicas europeas.
El modelo europeo ante la revolución de la IA
El enfoque jurídico del encuentro lo aportó Cándido Conde-Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional, quien explicó que la Inteligencia Artificial no es solo una cuestión tecnológica, sino también humana, jurídica y constitucional. En este sentido, sostuvo que la innovación debe permanecer al servicio de la persona y desarrollarse dentro del Estado de derecho, con garantías como la transparencia, la supervisión humana, la responsabilidad y la no discriminación.
Los Diálogos concluyeron con la intervención de Josep Borrell Fontelles, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea entre 2019 y 2024, quien advirtió de que Europa se ha quedado atrás en la actual revolución tecnológica y que no recuperará ese terreno pretendiendo regular lo que desarrollan otros. Asimismo, llamó a construir una Unión Europea capaz de responder a este nuevo escenario tecnológico y geopolítico.