Según explican en el New York Times, antes de 2004, la documentación del Departamento de Estado de los Estados Unidos se redactaba utilizando la tipografía Courier New. Posteriormente, y durante casi dos décadas, se estableció el uso de la Times New Roman como estándar hasta que, en 2023, bajo el mandato del entonces Secretario de Estado Antony J. Blinken, se ordenó un cambio significativo en la presentación de los documentos oficiales, sustituyendo la fuente con serifa por la Calibri, una tipografía de palo seco, además de aumentar el tamaño de letra de 14 a 15 puntos.
La decisión tomada en 2023 se fundamentó en las recomendaciones de la oficina de diversidad e inclusión del propio Departamento, con el objetivo de mejorar la accesibilidad para lectores con discapacidades, como baja visión o dislexia, así como facilitar el trabajo de las tecnologías de asistencia, dado que la Calibri, con sus formas más simples y espaciado más amplio, se considera habitualmente más legible para personas con dificultades de lectura. Aquella medida fue recibida positivamente por los defensores de la accesibilidad, aunque generó ciertas quejas entre los diplomáticos más tradicionalistas.
El último cambio en este particular ha venido de la mano del actual Secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha emitido una directiva que revierte la instrucción de la administración anterior, ordenando el cese del uso oficial de la Calibri.
Mediante un memorando, Rubio ha establecido el retorno obligatorio a la Times New Roman en tamaño de 14 puntos para toda la documentación del departamento en sus sedes diplomáticas globales, con el argumento de restaurar el decoro y la profesionalidad en el trabajo escrito de la institución.
La justificación de Rubio sostiene que la Calibri resulta informal en comparación con las tipografías con serifa y que su estética no concuerda con el membrete oficial del departamento. Aunque el Secretario reconoció que el cambio de fuente no constituía el ejemplo más grave de las políticas de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad —cuyas oficinas ha desmantelado—, calificando la transición a Calibri como un intento fallido y un gasto innecesario. Desde su perspectiva, la modificación no logró reducir los casos de remediación de documentos basados en accesibilidad, por lo que, a su juicio, la medida solo degradó la correspondencia oficial sin aportar soluciones efectivas.
La directiva emitida alinea la estética documental con una visión clásica, citando los orígenes de las tipografías con serifa en la antigüedad romana. El texto de la orden destaca que fuentes como la Times New Roman, caracterizadas por los pequeños trazos en los bordes de los caracteres, son generalmente percibidas como un símbolo de tradición, formalidad y ceremonia. Los defensores de este estilo argumentan que dichos adornos aportan elegancia y facilitan la distinción entre letras, a pesar de que también pueden generar una sensación de mayor densidad visual.
Finalmente, el mandato subraya la coherencia institucional al recordar que las tipografías con serifa son utilizadas por entidades de alto nivel como la Casa Blanca y el Tribunal Supremo, además de figurar en la rotulación del avión presidencial Air Force One. Esta decisión se enmarca en un contexto más amplio de cambios estructurales y de liderazgo dentro del departamento que, según informes internos, han afectado a la moral de parte del cuerpo diplomático, sumándose al debate sobre la identidad visual de la administración federal.