En el CES de Las Vegas del 2022, BMW mostró un prototipo de vehículo eléctrico utilitario recubierto con una película que contenía millones de cápsulas de color. Mediante señales eléctricas, este material generaba pigmentos blancos con carga negativa o negros con carga positiva, creando distintos patrones visuales. Esta tecnología de tinta electrónica partía de una ejecución elemental, pero establecía una base que, ahora, la automovilística germana ha recuperado y refinado.
Y, según nos cuentan en AutoBlog, durante el Salón del Automóvil de Pekín, celebrado entre los pasados 24 de abril y 3 de mayo, BMW exhibió el iX3 Flow Edition, un coche que cuenta con una pintura electroforética aplicada en un panel de grandes dimensiones ubicado en el capó. Un control por software permite seleccionar entre ocho animaciones distintas mediante la pulsación de un botón físico. Durante la exposición en la capital china, el vehículo mostró en su superficie frontal una imagen pixelada del horizonte urbano de Shanghái.
Esta tecnología emergente presenta diversos usos potenciales más allá del aspecto estético de los automóviles; se plantea su implementación en flotas de las fuerzas del orden o de los servicios de emergencia con la finalidad de facilitar su visibilidad o permitir su camuflaje según los requisitos de la situación operativa. Así mismo, los concesionarios podrían emplear automóviles estáticos equipados con estos paneles como configuradores a escala real para la interacción con los compradores.
El desarrollo de estas pinturas dinámicas determinará en el futuro si acaban convirtiéndose en una norma de fabricación o si, por el contrario, la industria transitará hacia otros desarrollos técnicos.
A pesar de las posibles aplicaciones, en AutoBlog también explican que existen retos relacionados con los costes de fabricación, la viabilidad de su integración en el mundo real y la posibilidad de que ciertas personas utilicen el cambio de aspecto exterior para evitar ser detectadas por las autoridades.