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Escrito por Tecnonews el 04/09/2012 a las 21:17:35
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Todo el mundo habla ahora más que nunca de ese famoso síndrome que nos acontece después de las vacaciones. Lo llamamos síndrome postvacacional y se refiere a la sensación de pena y tristeza que nos invade cuando, sin quererlo, tenemos que volver a nuestra rutina laboral. 

 
 
Cada año lo mismo y cada año pensando que la apatía de la vuelta ha sido más dura que la del verano anterior. De todos modos algo nos impulsa a pensar que en esta ocasión, seguramente, es cierto que el síndrome es más duro que en las anteriores “ediciones”.
 
 
Se hace aún más insoportable tener que reencontrarse con el puesto de trabajo. ¿Quién tiene la culpa? La crisis, pese las muchas oportunidades que le han dado nuestros gobernantes, no ha decidido irse de vacaciones. Así la prima de riesgo sigue por las nubes, el paro continúa desbocado y la deuda es astronómica. Para más inri, aquellos que vuelven de pasar una estancia mejor en otros lugares del territorio nacional o fuera de éste, tienen que enfrentarse a dos hidras si cabe mucho más violentas: la subida del precio del petróleo y el IVA.
 
 
Frente a este panorama, ¡más nos valdría no abandonar nunca las vacaciones! Empezamos a entender a los pequeños que en los primeros días de escuela no quieren ir al colegio.
¿Existe algún bote salvavidas que puede hacer que este final de 2012 sea más llevadero? Seguramente aún tenemos que ver como España se hunde un poco más. Sin embargo existe una suerte de esperanza basada en las NNTT y en la inversión que en ciudades como Barcelona ha habido que hacen creer en un futuro más halagüeño.
 
 
La vuelta al trabajo, como la vuelta al cole, se presenta para este curso 2013 (número que no augura nada bueno) muy duro; más si tenemos la imagen de la toalla en la playa o de la sombra bajo los árboles en la montaña.