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Robo de cerebros

Escrito por Tecnonews el 08/02/2011 a las 00:39:59
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Uno de los mayores problemas en la economía de nuestro país es la llamada fuga de cerebros. El Estado invierte recursos y capitales para formar a individuos y luego cuando estos disponen de un título cualquiera se marchan a otros países en los que las oportunidades laborales son mejores.
A quién debemos responsabilizar de este fenómeno que merma el tejido social español con la ausencia de profesionales preparados para liderar el país.


Existen desde nuestro punto de vista tres culpables: el trabajador, el país de origen y el país de recepción.


El trabajador o mejor dicho trabajador potencial se deja iluminar con demasiada facilidad por los altos sueldos que ofrecen países como Francia, Alemania o el Reino Unido. De esta forma no tiene en cuenta que su educación en gran parte ha sido financiada por el estado. Podemos discutir si la enseñanza es todo lo pública que querríamos, aun así debemos reconocer que los estudiantes (en su gran mayoría) no soportan todo el peso económico de las matrículas.


España no tiene mecanismo alguno para retener a sus mejores cerebros porque durante demasiados años ha priorizado el beneficio rápido como lo es la construcción en detrimento de otros sectores como la investigación o la tecnología (ámbitos con grandes costes iniciales pero de gran beneficio social a la larga). De esta manera de nada valen el lloriqueo y los grandes discursos sobre la flor y nata del país cuando el gobierno es el primero que no permite una situación idonea para que los mejores cerebros puedan quedarse. En lugar de esto España es tierra de abono (gracias al negocio del suelo) para las mafias y el gangsterismo extranjero (sin duda los mejores cerebros de otros países).


Los países como Francia y Alemania se llenan la boca de su voluntad europeísta pero cuando se trata de políticas prácticas para el viejo continente solo saben mirarse el ombligo e intentar beneficiarse lo máximo posible. De ese modo desde Berlín y París se promueve esa fuga de cerebros hacia las tierras del frankfurt y la marsellesa. Las empresas alemanas, británicas, francesas y también americanas tienen ojeadores en todo el mundo para descubrir donde se encuentra el talento para, como si de una guerra se tratara, llevárselo hacia su país.


En resumen, es cierto, existe fuga de cerebros. También es cierto, no hay medidas que lo impidan. Pero más cierto es aún que debemos dejar la autofalgelación pues en la mayoría de los casos esos  estados que tanto hablan de Europa son los mismos que destrozan la idea robando aquellos profesionales que deberían formar la vanguardia del país.