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No es continente para personas

Escrito por Tecnonews el 27/10/2015 a las 21:21:44
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Contra los que dicen que las crisis son buenas para reinventarse (¡qué más querrían reinventarse los que han perdido la casa o la empresa!), las crisis son buenos momentos para ver de qué están hechos nuestros sistemas. Excelentes instantes históricos (demasiado cíclicos en el engranaje capitalista) que nos muestran las costuras menos cosidas de eso a lo que llamamos nuestra sociedad.

Los últimos tiempos han escenificado a la perfección el material del que está hecha Europa. El proyecto común, durante los años de bonanza económica ensalzado por su unidad, se revela  actualmente tal y como es de verdad. No existe una unión tal en ninguno de los aspectos que conforman el viejo continente.

Las políticas económicas no tienen sentido alguno en un territorio con una fiscalidad tan variable pero eso sí, nos dicen, una moneda única. Con esto lo único que sucede es que los corruptos evasores de capitales pueden hacer circular su dinero negro con más velocidad hacia Andorra, Suiza o Liechtenstein.

Las políticas sociales en Europa cambian en función de las fronteras. De este modo los miles de refugiados que llegan al "paraíso" europeo son tratados como simples despojos, intercambiables entre países; aún peor, son empaquetados en autobuses hacia Alemania el único país que los acoge. La gran Alemania en gran parte por  buena voluntad, pero también necesitada de mano de obra joven.

Todo llega a su culmen cuando nos enteramos de la aprobación reciente del mal llamado fin del roaming. La tarificación de itinerancia dejará de tener valor en junio de 2017. Aplausos, vítores y felicitaciones para Europa. ¡Pero ojo! la letra pequeña del texto dice que el fin del roaming sólo será aplicable a los extranjeros que realicen estancias cortas fuera de su país, es decir, los turistas. Aquellos que viajen por un tiempo prolongado, es decir estudiantes y trabajadores que se encuentran fuera del lugar en el que nacieron, deberán pagar un extra para llamar a sus familia.

¿Cómo vamos a creer en este proyecto europeo cuando no somos ni capaces de creer en el fin del roaming? Detrás de la decisión se encuentran los lobbys de las compañías de telecomunicación y en esta situación se escenifica lo que Europa es realmente: Un continente para las empresas que se olvida de las necesidades de las personas.