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¿Los peores valorados nos van a sacar de ésta?

Escrito por tecnonews el 12/09/2017 a las 18:14:26
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Es complicado escribir algo estos días sin tener en cuenta donde se centra el foco de la actualidad: el proceso de independencia de Catalunya ocupa todas las portadas y gran parte del debate público. Es por ello por lo que queremos analizar la situación desde un punto de vista que se aleje un poco del terremoto para centrarse en otros aspectos.

 

A juzgar porque lo que está ocurriendo, tres son las profesiones que tienen en sus manos arreglar el problema: los políticos, los jueces y los periodistas. Son estas mismas profesiones las que con toda probabilidad han tenido la mayor responsabilidad en generar el problema. Los primeros jugando con las leyes a su antojo, los segundos dejándose manosear por los primeros y los terceros alejándose del periodismo informativo para expresar opiniones de intereses particulares y económicos.

 

¿Qué sucede con esas tres profesiones? Pues lo cierto es que la clase política del Estado español es la menos valorada por sus ciudadanos en toda Europa. Además, según las últimas encuestas del CIS, la profesión periodística y la de juez son las dos profesiones peor valoradas en el Estado español. La pregunta es obvia: ¿Podemos confiar en estos profesionales para determinar el futuro de nuestras vidas? Claramente debemos hacerlo así pues no podemos caer en la dictadura de la técnica. Sin embargo, esos mismos profesionales deben ser conscientes de que la suya es una profesión por delegación. Es decir, el político se debe a lo que sus expertos le dicen, el periodista se debe a lo que sus fuentes expertas le dicen, y el juez debe ser independiente de todos ellos.

 

Durante mucho tiempo el estado ha sido gobernado desde las opiniones personales. Un ejemplo: En lugar de pensar en el bien común cuando se construye una carretera, los políticos han pensado en sus votantes y en como esa carretera podría influir en la popularidad de su partido hacia los propios votantes. Los periodistas por su parte han informado de las carreteras en función de lo que sus lectores querían oír. Por su parte los jueces han dicho amen a todo lo que decía el gobierno. ¿Cuán fáciles hubiesen sido las cosas si la política hubiese contado más con perfiles técnicos?

 

Dicho todo esto debemos aclarar: hay muy buenos políticos, muy buenos jueces y muy buenos periodistas.