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La tecnología usada para hacer el mal

Escrito por Tecnonews el 13/10/2015 a las 21:34:56
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Los que nos dedicamos al sector de la tecnología, acostumbramos a decir que ésta, tiene como objetivo mejorar la vida de los seres humanos. Es, o debería ser, la piedra angular de esta profesión, sin embargo la tecnología o en nuestro caso las NNTT, en ocasiones están muy lejos de perseguir el bien común.

Entre el meollo electoral que se ha planteado para el Estado Español a finales de este 2015, en los principales diarios del país, una noticia ha conseguido colarse en las cabeceras. Se trata del fraude de medidas colosales que ha llevado a cabo la firma de coches Volkswagen.

En resumidas cuentas, la cronología de la estafa es la siguiente: En 2007 la firma Bosch, fabricante del software empleado para falsear las pruebas de emisiones de gas avisó a la compañía sobre la ilegal utilización de ese programa para los vehículos en marcha por carretera.

Cuatro años más tarde un empleado dio la voz de alarma ante el consejo de supervisión de la marca alemana. En ese momento la Comisión Europea elaboró un informe donde se analizaban mediante test de carretera 12 vehículos diesel que superaban claramente los niveles de óxido de nitrógeno permitidos por la legislación comunitaria. En 2013 se realizó un segundo informe donde ya se afirmaba de forma concisa y clara la utilización del software que escondía las emisiones.

En 2014 el caso saltó el océano y llegó a Estados Unidos donde la Agencia de Protección del Medioambiente realizó distintas investigaciones cuyos resultados comunicó a Volkswagen el 8 de julio de 2015 asegurando que los coches testeados en California emitían por encima de los límites permitidos.  Finalmente, dos meses después, Volkswagen acabó por admitir la estafa perpetrada.  De ahí empezó el desplome generalizado que afecta a firmas como Seat.

Cuando las grandes firmas, que según nos han contado durante la crisis, deben ser el baluarte de la economía de un país son las mismas que tratan de estafar contra las normas, en este caso de Europa ¿qué debemos pensar?

La tecnología, en este caso, ha sido la herramienta para esconder la ilegalidad. Algo preocupante pues, ese bien común del que hablábamos al inicio, está en demasiadas ocasiones al servicio de las ganancias económicas. Eso por no hablar del atentado ecológico que el software instalado por Volkswagen supone.