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La distopía política ha llegado

Escrito por tecnonews el 11/12/2018 a las 15:00:04
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Se armó la gorda con la entrada en vigor del artículo 58b de la Ley de protección de datos personales y garantía de derechos digitales.

 

Tampoco había que ser un genio para darse cuenta de que la gran cantidad de datos que diariamente entregamos de forma despreocupada en la red, un día podría girarse en nuestra contra. Pero ¿qué dice la ley exactamente?

 

Con la modificación legislativa, a partir de ahora los partidos políticos podrán enviar información en base a nuestras filias y fobias ideológicas. Es decir que si estoy a favor de la tauromaquia, en contra de la independencia de Catalunya y en contra del aborto es muy probable que reciba información de un tipo de partidos determinados.

 

De esta forma los partidos podrán segmentar mucho más las campañas y acertar cuando se trate de dirigirse a sus votantes. En realidad, la medida no beneficia a ningún partido en concreto ya que todos las formaciones tendrán a su alcance esta posibilidad. Los problemas se derivan de dos circunstancias parejas a la nueva ley.

 

En primer lugar, la legislación atenta contra la forma básica de democracia. Si solo recibo información electoral acorde con mis intereses nunca me plantearé votar a un partido que no sea el que resume a la perfección esos intereses. La democracia de este modo se estanca dando por imposible la irrupción de nuevas formaciones o ideologías.

 

En segundo lugar y según los juristas, la ley en cuestión abre la puerta a la persecución por nuestras ideas políticas. Un uso fraudulento del articulado legal podría hacer que un partido reuniera información de aquellas personas que son contrarias a su ideología. Visto como está el patio con la entrada de nuevos partidos políticos poco amantes de la democracia en toda Europa, no podemos descartar esa posibilidad por remota que parezca.

 

En resumidas cuentas, estamos en frente de la pesadilla que ya muchos de los conspiranoicos alertaban: internet y la gran cantidad de datos nos hará cada vez menos libres.