En estos días en que el Papa de Roma ha visitado España conviene recordar la primera encíclica escritas por el pontífice León XIV. en ella el líder del catolicismo mencionaba los peligros de la inteligencia artificial y pedía perdón por el papel que tuvo la iglesia en la esclavitud. al mismo tiempo, pedía una inteligencia artificial desarmada.
Sin duda, más allá de las convicciones ideológicas que puedan tenerse conviene escuchar las palabras de Papa, pues como creyentes o no, se trata de una voz autorizada.
En el mensaje de León XIV hay dos elementos importantes. El primer el hecho de que la IA tenga que desarmarse. En los últimos tiempos y sobretodo en la guerra de Ucrania e Irán hemos visto cómo puede utilizarse la tecnología de última generación para hacer más eficiente la guerra. La IA, a ojos del Pontífice debería estar alejada de la muerte, una idea para nada radical.
En segundo lugar, la relación entre esclavitud y IA no es nada fortuita. Pese a que la mayoría, cuando piensa en inteligencia artificial, ve un mundo esplendoroso, lo cierto es que se trata de una tecnología alimentada por miles de trabajadores que, en países de África, Europa del Este o el Sudeste asiático, se encargan de recopilar los datos y clasificarlos. El problema, pero, no es su trabajo, sino los sueldos de miseria que por ello perciben. Dicho de otro modo, ninguna revolución que implique esclavitud, pude tenerse como tal.