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El modelo hacia el que nos dirigimos

Escrito por tecnonews el 10/05/2016 a las 18:01:22
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En pocas décadas el mundo ha cambiado. Esta frase que antes era un riesgo, una afirmación arriesgada, a día de hoy es una obviedad. De todos modos en ocasiones se nos antoja necesario reafirmarlo, decir que el mundo ha cambiado, ciertamente, pero ha mutado mucho más de lo que nos creemos.

 

Algunos dirán que para bien, otros considerarán que para mal.

 

Ya no se trata únicamente de los avances tecnológicos, el rostro más visible de la transformación, casi la punta del iceberg, sinó que a lo que nos referimos son a esos cambios en la organización de este mundo.

 

Recientemente Spotify ha anunciado que sacará su propia serie de televisión. Una ficción sobre la música y la cultura pop con 12 capítulos de 15 minutos aproximadamente cada uno de ellos.

 

Ese es el aspecto sobre el que queremos reflexionar aquí. En los albores de la cultura de consumo de masas asociada al uso del tiempo libre, las empresas que ofrecían música eran unas, las que vendían libros otras, las que montaban películas otras y las que las llevaban al cine otras tantas. A día de hoy se está produciendo un proceso de monopolización en manos de unas pocas empresas tecnológicas que son las responsables de gran parte de nuestra vida en ocio.

 

Apple, Google o Amazon se encargan de hacer que nuestro tiempo libre esté ocupado y ante ello, la pregunta es si eso nos parece bien. Si lo han conseguido, es por un proceso de competencia de mercado, no hay mano negra alguna detrás, sin embargo que su control del mundo lúdico sea total, no nos debe hacer descartar las preguntas de fondo.

 

¿Queremos un mundo en el que unas pocas empresas sean las que dicten ellas mismas cómo debe estructurarse el tiempo libre?

 

En contra de lo que afirman los defensores de la nueva economía del conocimiento hacia la que a priori nos dirigimos, nuestras sociedades cada vez se parecen más a una distopía en la que las grandes corporaciones cooptan todos los espacios de la sociabilidad. No nos dirigimos hacia lo que probablemente sería una sociedad más justa basada en pequeñas empresas fuertemente interrelacionadas y sinérgicas que hacen avanzar el conocimiento humano.

 

Esto nos debería hacer pensar...