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Do It Yourself

Escrito por Albert A. Martin Mestre el 13/11/2014 a las 09:34:51
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En los años 70 nació la cultura punk.

Miles de jóvenes estadounidenses, británicos y australianos se vieron seducidos por la música altamente distorsionada creada en garajes y por lo pilares filosóficos de dicha ideología urbana, el más importante de los cuales quedó plasmado en una escueta frase: "Do It Yourself" o lo que es lo mismo "Hazlo tú mismo".

Las bandas grababan sus canciones con tecnología casera, hacían su propio márqueting pintarrajeando camisetas viejas y con una furgoneta recorrían países de punta a punta para tocar en casas medio derruidas.

El capitalismo que es una gran máquina de deglución, consiguió algunos años después, integrar el punk como un componente propio, y a día de hoy, escuchar bandas como los Sex Pistols o The Clash o llevar camisetas de marca de los Ramones es una actividad que, incluso, tiene cierto pedigrí social. Del mismo modo, la gran industria también ha conseguido asumir la base intelectual del punk -ese "Do It Yourself"- y es en el sector tecnológico donde más ejemplos de ello se dan.

No hace falta hablar de las ya famosas máquinas expendedoras de comida y refrescos. A ellas debemos añadir las mil y una aplicaciones para móvil que permiten llevar a cabo actividades que antes precisaban de mediadores de forma individual. En actos como comprar viajes, autodiagnosticarse médicamente o consultar un mapa ya no es primordial contar con agencias de viajes, médicos o cartógrafos. Otro ejemplo aún más interesante puede hacernos entender la forma en que el "Do It Yourself" está presente en nuestras vidas.

Si compramos un producto en una tienda de Apple, podemos asistir a una curiosa escena. El vendedor cuando paguemos nos preguntará si tenemos iPhone y nosotros extrañados le preguntaremos por qué. Él nos dirá entonces, que de ser así, podríamos usar el dispositivo para comprar sin tener que pasar por caja; sólo con una foto al código de barras se cargará el importe de la compra a la cuenta bancaria que tenemos sincronizada con nuestro teléfono. El vendedor cuando le digamos medio en broma medio de verdad, que con estos mecanismos de compra puede perder el trabajo, añadirá que este procedimiento está pensado para que él  pueda atender mejor a las consultas de los clientes.

Los tecnofílicos y las grandes empresas del sector nos quieren hacer creer que eso es la versión más innovadora del "Do It Yourself", una democratización del consumo en la que el consumidor tiene mayor libertad -entra en la tienda y sale como le da la gana-, sin embargo estamos asistiendo a lo contrario: a la desposesión de libertad por la vía de la muerte del intermediario.

Transnacionales como Google o Apple nos dicen que somos autónomos con estratagemas como la que hemos narrado, de todos modos lo que verdaderamente subyace en esas fórmulas parecidas al "Hazlo tú mismo", es la pérdida del control sobre nuestras compras. Ahora al adquirir un producto el diálogo que se establece es entre consumidor y compañía y en esa dualidad, la gran maquinaria empresarial es quien tiene más posibilidades de ganar; por número y por estrategia.  No hay posibilidad de que un empleado loco nos diga que tal vez es mejor un móvil Samsung que uno Apple.

En resumidas cuentas no existe verdadera democratización, no existe "Do It Yourself"; sí existe perdida de la libertad consumidora y "Nosotros lo hacemos y tu sólo tienes que comprarlo".