Cuando se estableció la figura del tribunal popular, el primer delito que se pensó que éste debía juzgar era precisamente el delito de injurias. Muchos son los ejemplos en que una misma palabra, en dos poblaciones distantes menos de 100 km., tienen significados diferentes. Incluso no es preciso ir a esa comparación, el peor de los insultos, es, en la mayoría de los idiomas, al mismo tiempo, un cariñoso saludo. Eso, sin contar con la exhuberancia de nuestro catálogo [...]